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Lugares con Encanto

Innsbruck/salzburgo (Austria)
No me gusta Austria. Viena no me entusiasmó en sus vibraciones y solo está entre mis Lugares con Encanto porque, si algo es bonito, hay que reconocerlo aunque no te entusiasme.

Innsbruck y Salzburgo tienen un punto diferente, pero tampoco llegan a conmover. La ciudad tirolesa de Innsbruck resulta un paraje hermoso por su ubicación al pie de los Alpes y por la configuración y colorido de sus calles. Es en invierno cuando la región muestra mayor dinamismo, o al menos eso cuentan, porque nosotros estuvimos en verano. Como recuerdo central, una feria local donde nos emborrachamos un poco y bailamos con los lugareños. Estuvo bien, sin más y sin ser un recuerdo imborrable porque, que le vamos a hacer, son sosos.

Salzburgo vuelve al punto cortesano vienés. Su casco antiguo es muy bonito y la música lo invade todo. Mozart es su hijo más reconocido y el omnipresente reclamo turístico que convierte la ciudad en un concierto de cámara permanente. Mucho músico callejero de conservatorio remarcando la corrección de sus calles; y es esa misma corrección lo que le quita encanto. Para pasar un rato tranquilo sin mayores pretensiones.

Lugares con Encanto

Oslo ( Noruega)

Oslo es una de esas ciudades que aparecen entre el paisaje Noruego porque a la gente le da por agruparse y porque tiene que haber de todo. No hay demasiado encanto, salvo el de un orden no establecido que emana del civismo de sus habitantes y que tiende a desconcertar. En Oslo no se regula, el Noruego lo hace en una perfecta armonía entre lo individual y lo social, que proporciona a la ciudad un aspecto de pulcritud mezclado con la escasa belleza de sus calles. La temporada en que anduvimos por allí, los principales enemigos públicos eran un grupo de chavales que se dedicaban a pintarrajear muros con sus peligrosísimos sprays. Da igual el tráfico, da igual que sea una urbe; la tranquilidad de los fiordos lo invade todo y enfría las pasiones y las vibraciones intensas. Merece la pena visitar Noruega y relajarse, pero también es bueno visitar Oslo, aunque solo sea para que la apatia consiga sorprenderte y te permita entender algunas cosas.

Lugares con Encanto

El Crac de los Caballeros ( Siria)

Un vistazo rápido al Crac de los caballeros estimula la aventura y te retrotrae en el tiempo. Es obligatorio contemplarlo de lejos, desde alguna de las otras colinas que lo rodean, para adivinar en la foto que aunque el tiempo pasa, aún pueden verse caballeros árabes escalando sus murallas entre los proyectiles defensivos de sus habitantes. El Crac o el inicio del mito de los caballeros templarios. En su interior se oye la historia entre el relinchar de los caballos y el viento golpeando tu cara sobre la muralla exterior. En medio el foso. Un recuerdo de lo que un día separó las dos fortalezas que componen el castillo y que lo hicieron inexpugnable durante siglos. En el Crac lo idílico te lleva a la exaltación de lo bélico, cuando lo bélico era aventura y los comentarios de los caballeros sobre las damas y sus conquistas, tenían una aureola de romanticismo propia de las películas de Errol Flynn. Pero ni Flynn era un romántico, ni  he hecho la mili, ni los templarios se caracterizaban por la exaltación del amor cortés, porque eran monjes. En fin, fue mi viaje y lo cuento como me apetece.

Lugares con Encanto

Viena (Austria)

Si Praga es la princesita caprichosa y malcriada, Viena se nos presenta como el sueño frígido de Sisí emperatriz. Su atmósfera refleja en sus rincones lo opresivo del matrimonio por conveniencia y la majestuosidad helada del que no te desprecia porque no se molesta en saber que existes. No hay magia en Viena, ni en el Danubio, ni en su catedral, ni en ninguno de sus jardines o edificios monumentales. Todas las ciudades que están hechas para que el viajero no se sienta cómodo tienen en común que no suelen verme dos veces. Viena ha sido una excepción por motivos casuales. 

 La primera vez que estuve en la capital austriaca nos emborrachamos y tuvimos una noche especialmente dispuesta a conocer gente. Fue divertido a pesar de una ciudad que miraba estupefacta como violábamos todas sus normas no escritas sobre etiqueta, con el cinismo corrosivo del que sabe que incomoda y lo hace conscientemente. Solo por eso, por ser capaz de provocarnos aquella necesidad de sublimación festiva está entre mis lugares con encanto. Un motivo raro, lo sé; pero puestos a hablar de gente rara….. a ellos se lo parecimos muchísimo más.

Lugares con Encanto

Bratislava: Eslovaquia.

Hace unos años Bratislava era una sorpresa para los balas perdidas que nos desviábamos de las rutas típicas. En el interior de una ciudad gris inundada de grandes bloques y calles descuidadas, aparece un casco antiguo que sorprende por su sencillez y eficacia. Lo bonito de la capital eslovaca es que le da la espalda al tiempo y el viajero es un testigo más en el ritmo lento y afrutado de sus gentes. No hay evolución forzada en un enclave que sabe a pueblo y se mueve ante tus ojos de forma casual, sin intentos artificiales de agradarte o deslumbrarte. Con todo, Bratislava es una mezcla interesante de arquitectura mediaval y toques contemporáneos, que se funden en una idea tan infantil como poco pretenciosa. Es justo ahí donde aparece el encanto y te provoca una sonrisa entrañable de ambiente conocido y a la vez extraño. No impacta, no maravilla ni embelesa y aunque se visite en una tarde; debes ir a verla.

Lugares con Encanto

Tren Varsovia/Cracovia. (Polonia)

Hoy Polonia es uno de los países que integran la unión Europea y los viajes regulares son constantes, pero hace apenas 12 años, aterrizar en Varsovia era irse muy lejos. Si no te gustan los aviones, que te desvíen a Berlín después de dos intentos de aterrizaje frustrados por la niebla no es gracioso y todavía lo es menos si te meten en otro avión y llegas a Polonia un Enero cualquiera de 1996, a las 2 de la mañana y con 15 bajo cero. No puedo deciros como es Varsovia porque realmente no la conozco y no contaré en este post nada sobre Cracovia. Lo que realmente me impresionó fue la estación de tren que une las dos ciudades.

Hace más de una década un extranjero en Polonia era un tipo raro. La estación polaca no lo era y como tantas otras a esas horas era un hervidero de gente extraña deambulando sin un destino concreto, durmiendo o echando un trago. Hasta ahí más o menos normal, sin embargo la cosa cambia cuando llamas la atención y cuando el concepto sobre espacio de privacidad de los que te rodean no es el mismo que el tuyo. Nunca he tenido tanta gente mirándome fijo a tan escasos centímetros de mi cara; primero uno, luego otro y así hasta completar un carrusel de 8 o 10 personas.

Tener cierto aspecto macarra es algo que me ha ayudado con los problemas de seguridad en los viajes hasta hace algunos años. Como decía un amigo peruano cuando me fui a vivir a México: “ huevón, tranquilo, seguro que das más miedo tu que el que tienes delante”, pero ese día la salida del tren me echo un capote…. o al menos eso pensaba.

El tren que unía las dos ciudades por esas fechas era una mezcla entre el de la bruja, mi antiguo coche y la pequeña tienda de los horrores. Su aspecto era más o menos como el del costa vasca solo que aún más deteriorado. Afortunadamente mi compartimento estaba vacío y conseguí relajar los ojos unos segundos hasta que empecé a sentirme observado. Un puntazo. La misma historia que en la estación, pero ahora a través de la cristalera que me separaba del pasillo. No sé hasta que hora estuve así, porque cuando mi di cuenta de que solo era curiosidad, me quedé dormido. No pasó nada y me desperté en Cracovia 5 horas después, habiendo decidido que el conjunto monumental que formában la estación de tren de Varsovia y el tren de la bruja que la unía con Cracovia, era un lugar con carisma. Quizá no el suficiente como para que relate el post en prosa poética, pero desde luego sobrado para estar entre mis lugares con encanto.

Lugares con Encanto

Bangkok. Thailandia

Si llegas desde el Triángulo de Oro, desde la exuberancia de un viaje de naturaleza salvaje, Bangkok se vuelve agobiante en su barrio chino o en su mercado de Patpong. Si has naufragado en el río Mekong y arrastras una leve pulmonía tras un rescate improvisado en la selva, la ciudad se vuelve mas agreste, te sientes mal y quieres que termine el viaje. Huele a metrópoli en desarrollo en la ciudad de Bangkok. Es un olor viciado que comparte con el resto de las metrópolis y se complementa con el desorden de un desarrollo acelerado que me recuerda a México, a Estambul o a Damasco. Fuera de lo monumental los barrios se parecen como trazados por el mismo arquitecto, como si lo único realmente global que compartiesen Asia y América fuera la miseria.

   Sin embargo en eso mismo radica su encanto. En el ruido de las máquinas de aire acondicionado, en la peste de los puestos callejeros de comida o en el bullicio de sus mercados nocturnos donde se mercadea todo. Los hombres avanzan en cuadrillas buscando sexo y el sexo les asalta en forma de menú a la carta. Desde niñas a niños pequeños; travestis o contorsionistas sexuales que juegan al ping pong o a los dardos con el impulso de su entrepierna. No siento asco y  no me impresiona porque cuando viajo casi nunca juzgo. Solo asisto como un espectador más debilitado por la fiebre, el dolor en el pecho y los masajes Thai a un espectáculo humano; demasiado humano.  

Lugares con Encanto

Ciudad de México ( III). El Surrealismo Defeño.

El surrealismo Mexicano nace de lo callado, de las voces mestizas que buscan su identidad entre revoluciones ahogadas y lamentos de traición. Sobre las cenizas del Popo o los temblores de tierra se levanta Ciudad de México o la amenaza constante de un futuro incierto. La tranquilidad del Mexicano es su defensa contra la inseguridad constante y esconde un fatalismo ancestral necesario para sobrevivir en un ambiente acelerado. El sarcasmo es Ley en México al igual que lo oculto y la verdad se esconde en lo que el ojo no ve, pero todos saben que está escrito. Si quieres ver México con tus ojos, no verás nada. Si quiere sentir México, vivir México o vomitar México por todos tus poros hasta terminar agotado, puede que empieces a entenderlo todo. No pienses, no razones, ni preguntes, porque la ciudad ni habla, ni avanza. Solo existe esperando el mañana. 

Lugares con Encanto

Ciudad de México (II); La Sangre de Cuauhtemoc. – México -

Desde hace 500 años la sangre de Cuauhtemoc sigue luchando con los españoles dentro de cada mexicano y de ese conflicto nace una ciudad en constante dilema entre la alegría y la frustración. En Mexico la agresividad pasiva aparece en cada esquina impregnada de un policromatismo acentuado por la luz constante. Porque si el país es algo es luz, color y fiesta para esconder lo trágico. Cuando algo tiene cualidades debe cocer a fuego lento hasta condensar lo bueno y desprenderse de sus frustraciones. Si China es un gigante dormido, el día que despierte México lo hará el mestizaje y lo multicultural tendrá un nuevo sentido a nivel mundial. Pero para eso Cuauhtemoc deberá ser el criado de Cortés y Cortés su fiel esclavo y juntos redescubrir 4 milenios de civilización en el interior de cada mexicano.¿ Quien sabe?, tal vez hagan falta otros 500 años para que México deje de joderse a si mismo y de culpar a los de fuera de su propia guerra psicológica.

Lugares con Encanto

Ciudad de México ( México)

Si es cierto que al morir pasa tu vida en imágenes, una de las que veré será la de la primera vez que aterricé en Ciudad de México. Era de noche y las luces amarillentas se expandían como ascuas arrastradas por el viento sobre una superficie inacabable. Da igual las veces que aterrices o despegues de México; si es una de esas raras noches despejadas o  la polución ambiental no sofoca la ciudad, la vista siempre conseguirá impresionarte. Más de 20 millones de personas interactuando en un circo hiperactivo. Mas de 20 millones de amores perros para asfixiarte entre la basura de las calles o iniciarte en los rituales de la Santa Mordida. Si México no es la acción, la acción no existe. Los expatriados españoles dicen que cuando pasas mas de 3 años en la boca de la serpiente azteca, la bestia te transforma y no te suelta. Nunca abandonarás del todo México y tu vida se irá entre sus arterias de cemento, caos y miseria urbana. No te envenena ni Polanco, ni Las Lomas, ni Coyoacán; te avasalla Iztacalco, Ecatepec o Tepito. No te impresionan los paseos por barca en Xochimilco o la grandeza del Zócalo. Si buscas belleza en Ciudad de México aprende a enamorarte del infierno y puede que descubras que sus llamas también son adictivas.

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