Archivos de ‘Lugares con Encanto’ Categoria

Lugares con Encanto

Bruselas (Bélgica)

 

El azul plomizo frunce el ceño y se transforma en gris funcionario. Bruselas es así, fea, aburrida en lo urbano y sin encanto garantizado. La Grand Place salva a la ciudad de un anonimato estructural bestial que nos recuerda que a una le hacen sede europea porque la eligen a dedo. Junto a ella se centran las calles de más colorido y los garitos de alrededor suben la temperatura sin llegar a ser personales. Si las piedras hablan en Bruselas, no lo hacen en mi idioma y lo cierto es que no hubo comunión entre la ciudad y el viajero.

 

En los lugares con encanto me queda la plaza, la catedral y el aporte calorífico que siempre proporciona una ciudad nueva. Puede que sea injusto y que Bruselas tenga infinidad de lugares mágicos, pero esta es una sección de sensaciones y las pinceladas leves que me dejó Bruselas se van diluyendo en la lejanía del recuerdo.

Lugares con Encanto

Oaxaca (México)

Creo recordar que México es el país del mundo que presenta más lugares clasificados como “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO. Oaxaca es uno de ellos. Junto a las ruinas de Monte Alban, cuna de la cultura Zapoteca, el casco de la ciudad colonial nos enseña todo el colorido del país Azteca. Como toda ciudad mexicana de menos de 500.000 habitantes, Oaxaca parece un pueblo, tanto por la estructura de sus casas como por su ritmo de vida.

 

Hace 4 años los maestros llevaban tiempo manifestándose contra el Gobernador del PRI Ulises Ruiz, reclamando salarios dignos. En esas fechas la reivindicación aún no había alcanzado carácter internacional por lo violento de la represión policial y pudimos ver algunos carteles de los manifestantes envueltos en la tranquilidad de las calles comerciales.

 

En algunas ciudades de México como Oaxaca, San Cristobal o Guanajuato suena la bocina y se para el tiempo. Ver sus calles nos traslada a esa sensación onírica que recuerda al dulzor de la marihuana en una charla tranquila y que te recuerda que siempre es una buena idea conocer lugares nuevos. Y Todo México es uno de ellos.

Lugares con Encanto

Damasco. Siria

Damasco gana su asalto cuando hablamos de lo auténtico. Sin el encanto monumental de Estambul y su fusión de culturas, la ciudad se muestra como megalópolis pura en el corazón del Islam. La capital de un país en el eje del mal. La capital de un país donde aparecen los burkas y las contaminaciones turísticas apenas distorsionan la vida de los Sirios. Su bazar no tiene el colorido de otros bazares grandes donde los vendedores te atacan al grito de ¿Qué pasa neng? O te cuentan el último de Chiquito de la Calzada, pero en él compran los sirios; y las sirias muelen a codazos y empujones a las turistas en las colas del mercado, quizá algo resentidas con su libertad occidental.

 

Damasco tiene ese punto en sus mezquitas o en el barrio cristiano. El punto de la realidad sin concesiones y del día a día que pasa entre las miradas obscenas de los hombres a las mujeres poco tapadas. Puede que tengan que cambiar muchas cosas en ese país, pero ya he dicho aquí que cuando viajo no juzgo, solo observo y antes de que todo cambie, es interesante visitar Damasco.  

 

Lugares con Encanto

Estambul (Turquía)

Estambul es así; sucia, caótica, desordenada y con ese punto de megalópolis que solo modera la presencia del mar y los cientos de museos vivos que adornan la ciudad en cada esquina. El portal de Asía, el portal de la Historia, el portal de la continuidad del imperio romano y la idea de unidad, el portal de las culturas.

 

 

 

Si visitas Estambul precipitadamente y haces caso a las guías turísticas, no entenderás nada. Si usas las guías como esquema y avanzas pausadamente dejando que sea cada piedra la que te visite a ti y alternando los lugares bulliciosos con los recovecos tranquilos, no necesitarás entender nada porque te empaparás de todo. Entre Estambul y tu no tiene que haber diálogo, solo miradas. Ese es el punto de una ciudad que no necesita ser explicada porque perdería encanto, porque explicar la síntesis es humillarla.  

Lugares con Encanto

Tachileik, Myanmar (antigua Birmania)

Apenas estuvimos un día en Birmania. La frontera desde Tailandia se cruza a pie y hay que estar de vuelta antes de su cierre a media tarde. Un par de viajes en tuc tuc y dos o tres visitas a templos no pueden darte una idea aproximada de lo que es un lugar, ni de la forma de funcionar de sus gentes; pero el contraste con su país vecino contagia la tristeza de un régimen corrupto y la cancioncilla rítmica de la miseria.

Dos días antes habíamos tenido un accidente en el río Kok del que salimos ilesos de milagro y en el que hubo huesos rotos, cabezas abiertas y secuelas psicológicas en algunos de los afectados. Una semana antes estaba en Noruega tras dejar definitivamente México y los restos de una empresa liquidada en apenas dos meses. Demasiada caña para acordarme de todo con nitidez.

De Birmania me llevé la sonrisa del chaval del tuc-tuc jugando a echar carreras con sus compañeros. En general el bullicio de esos y de otros viejos de 10 años ejecutando la deliciosa actividad de acojonar turistas, siempre me ha parecido un acto necesario de pequeña venganza internacional. Ese día, montado en el tuc tuc y haciendo disimuladamente contrapeso en algunas de las curvas, dejé de ser guiri y me reí con ellos. Espero que la última catástrofe que ha sufrido Birmania no les haya terminado de joder la vida.

Lugares con Encanto

Innsbruck/salzburgo (Austria)
No me gusta Austria. Viena no me entusiasmó en sus vibraciones y solo está entre mis Lugares con Encanto porque, si algo es bonito, hay que reconocerlo aunque no te entusiasme.

Innsbruck y Salzburgo tienen un punto diferente, pero tampoco llegan a conmover. La ciudad tirolesa de Innsbruck resulta un paraje hermoso por su ubicación al pie de los Alpes y por la configuración y colorido de sus calles. Es en invierno cuando la región muestra mayor dinamismo, o al menos eso cuentan, porque nosotros estuvimos en verano. Como recuerdo central, una feria local donde nos emborrachamos un poco y bailamos con los lugareños. Estuvo bien, sin más y sin ser un recuerdo imborrable porque, que le vamos a hacer, son sosos.

Salzburgo vuelve al punto cortesano vienés. Su casco antiguo es muy bonito y la música lo invade todo. Mozart es su hijo más reconocido y el omnipresente reclamo turístico que convierte la ciudad en un concierto de cámara permanente. Mucho músico callejero de conservatorio remarcando la corrección de sus calles; y es esa misma corrección lo que le quita encanto. Para pasar un rato tranquilo sin mayores pretensiones.

Lugares con Encanto

Venecia. ( Italia)

Aún siendo una ciudad museo Venecia conserva el embrujo de la piedra vieja y las correrías  entre los canales o en la plaza de San Marcos. Los turistas no suelen enriquecer la historia, pero las calles de Venecia nos enseñan los restos de un pasado donde el emblema Ducal conservaba la independencia de las antiguas Ciudades Estado y sus tejemanejes políticos y mercantiles influían en toda Europa.

 

No vimos la Venecia Real, la que no tiene góndolas ni vaporettos y se mueve entre el asfalto y el tráfico de los coches. De todas formas su camping también tiene encanto y la animación de lo multicultural atenúa la incomodidad del suelo o el tamaño de los mosquitos venecianos y abre la veda de las posibilidades festivas. No es tanto una ciudad con carisma como un enorme escaparate donde se conoce gente y donde pueden pasar cosas curiosas si se maneja bien la magia del momento.  

 

Lugares con Encanto

Londres (Reino Unido)

Desde el cobertizo de madera de un jardín de Londres la ciudad sabe a mate amargo, plomo gris y realismo mágico. Fui a Inglaterra a aprender Inglés y entre los folios de una tesis inacabada y el trabajo diario de los fogones, termine estudiando Uruguayo. Diez años después  me queda la voz rascada por el tabaco y el recuerdo lejano de la cara de Cecilia y su tono de  charla preñada de tango frente a una botella de vino. No viví el British museum, ni Covent Garden. Cuando la convivencia es íntima la atmósfera se espesa y la ciudad pasa discretamente a un segundo plano. Eso me llevé de Londres, la complicidad amable de una primera vida en pareja que matizó mucho tiempo mi sonrisa de sátiro consentido.

   Al final llegó el día que sabíamos que llegaría y el realismo mágico perdió su apellido para sacar el billete en el aeropuerto del que va de paso. Desde ese día le debo un post a Londres que se que no leerá y no me importa demasiado. Nunca pagaré la deuda, pero cuatro frases siempre pueden ser un anticipo.

Lugares con Encanto

Mar Muerto; Jordania

Flotar sobre las aguas del mar muerto tiene su punto y desde luego tratar de nadar allí metido es un puntazo. Es una extraña manera de sentirte vivo observando tu propia torpeza y certificando la existencia de lugares de tu cuerpo, que ni Tu mismo sabías que existían antes de que la sal te los descubriera. Merece la pena aguantar el picor e incluso embadurnarte con el barro pestilente del fondo del lago.

Cerca de allí anda el monte Nebo, donde se supone que el amigo Moisés – que en paz descanse desde la semana pasada – vio y no cató la tierra prometida. Tiene buenas vistas y algún lugareño comentaba jocoso que lamentablemente mejoraban cuando se armaba un nuevo cristo entre árabes e israelíes; o quizá el comentario lo hiciera yo; en fin, no me acuerdo y como el humor negro no procede, lo dejaremos ahí. La iglesia de su cima presenta unos mosaicos dignos de verse. No son lugares con encanto, porque para serlo tienen que estar vivos y estos no lo están, todo lo más embalsamados. Eso si, son sitios que merece la pena conocer aunque solo sea por el espíritu curioso y divertido de pegarte un baño a dos pasos de donde naciera la civilización.

Lugares con Encanto

Bucarest ( Rumania)

Bucarest tiene el mismo aire que tenían el resto de las ciudades de la Europa Central comunista hace una década. Ese punto de medio desarrollo que se manifiesta en edificios grises y que me recuerda en parte a la España de mi infancia más lejana. No sé definirlo, quizá la respuesta esté en el comienzo del murmullo de las piedras tras largos años de silencio. Cuando una ciudad vive, sus piedras hablan. Cuando una nación se aletarga en un periodo histórico, los edificios comienzan a bajar el tono hasta callarse. Bucarest ha pasado la resaca y empieza a repuntar. No es una ciudad turística y dudo que llegue a serlo más allá de los ejecutivos que se dejan caer por temas de negocios. Un urbanismo desordenado y un arco del triunfo contemporáneo a imitación del parisién, no es suficiente atractivo para equipararse a Praga, Cracovia o Budapest en cuanto a lo monumental. Sin embargo la gente es amable y la ciudad cálida dentro de su puerilidad de sociedad incipiente. Hoy echan de menos el barullo de las urbes comerciales, la complejidad de las sociedades desarrolladas; mañana lo harán con la inocencia de un tiempo de transición que no volverá jamás. Mientras tanto la ciudad va complicándose a la espera de todos los jóvenes que han emigrado, de todos los que quieren emigrar e incluso de aquellos que no emigrarán jamás.