Mariano Rajoy ha presentado unos presupuestos llenos de recortes para el año 2012.  600.000 parados adicionales es el premio que espera el gobierno gracias a la bondad de sus cuentas. Viendo el panorama parece que el paro y la prima de riesgo son los únicos valores en alza en nuestra economía nacional.

 

En apenas 100 días el gobierno ha tumbado derechos laborales que llevaban vigentes décadas, ha recortado partidas presupuestarias claves para la sociedad y el futuro de nuestro crecimiento, ha admitido los mandatos alemanes sin matización alguna y ha movilizado a medio país en contra de sus políticas. Todo para conseguir una credibilidad  que le sigue siendo esquiva fuera y empieza a tambalearse dentro.

 

El presidente está aprendiendo demasiado rápido que la esperanza y la ilusión duran poco y que cuando se evaporan, quedan las ideas y la capacidad de gestión. Las únicas ideas de los populares siguen siendo las de minimizar el estado y la deuda sin proponer alternativas de crecimiento. Mal asunto. Solo la buena de Ángela Merkel parece apiadarse de Mariano y les ruega a los alemanes que contraten a los pobres españoles mientras ella sigue apretando el cerco.

Con este panorama puede que el presidente se proponga tirarle los tejos a otros partidos antes de lo que habíamos pensado. El problema es que aunque no le pele, Rajoy ya tiene una novia alemana y para algunas cosas, 3, terminan siendo siempre multitud.