3 mar
Hay diferencias entre devaluar la peseta y – entre otras cosas – bajar los salarios tratando de adecuarlos a una crisis con una reforma laboral. Lo primero te hace mas competitivo en el exterior, hace que lo de fuera sea menos competitivo dentro y redirecciona el consumo interno hacia las empresas nacionales al encarecer los productos extranjeros. Es básicamente una medida proteccionista para todas las empresas españolas. Lo segundo no. Lo segundo es más o menos lo que comentamos aquí.
Mariano Rajoy ha querido ser el alumno aventajado al enarbolar la bandera del recorte y ha terminado pegando la espantá a espaldas de la seño en televisión. Mal asunto que la Merkel se entere por la prensa de que su chico anda mal en matemáticas y confunde los 4,4 con los 5,8.
El problema de los pelotas es que al caer en desgracia no suelen tener demasiados apoyos; ni entre esos compañeros de los que se distanciaron para ganar favores, ni entre sus antiguos padrinos. Puede que el presidente ya no tenga quien le escriba, por ese viaje de ida y vuelta. Lo cierto es que se ha equivocado al buscar soluciones en solitario en lugar de propiciar una propuesta común de esa Europa necesitada. Lo de Rajoy hoy ha sido una gran lección política digna de figurar en los libros. La de cómo se puede acertar en una decisión y pifiarla a la hora de trasladarla, encabronándote con tus aliados, no consiguiendo otros nuevos y poniéndote en solitario a los pies de los caballos.
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