Quizá la herencia de Zapatero haya sido pobre, pero resulta irónico que algo tan pobre le de para tantos argumentos a este nuevo gobierno. Creo que el PP está metiendo la pata al abusar de una cantinela que no va a pasarle factura a corto, pero que a medio plazo va a ser letal para ese halo de infalibilidad económica sobre el que ha querido auparse para llegar a Moncloa.

Hay dos formas de afrontar un problema, tratar de solucionarlo o limitarte a gestionarlo. La primera desgasta, quema, te hace pisar charcos y tienes que calcular bien los avisperos que agitas, La segunda consiste en mantenerlo todo en equilibrio hasta dejarle el marrón al que venga detrás. Se ha abusado demasiado de la segunda forma de gobernar en este país y tengo la impresión de que el gobierno actual va en una línea parecida.

Rajoy sigue gestionando problemas sin enfrentarse a las claves de esta crisis. No hay propuesta financiera, no hay construcción de otro planteamiento europeo mas allá de la ortodoxia merkeliana, no hay reflexión sobre el papel del estado y desde luego no hay expectativas de crecimiento ni de disminución del paro. Solo hay gestión de la coyuntura en función del guión que le han marcado, sin pretensiones de opinar en la redacción de ese guión.

Sigo pensando que necesitamos un gobierno comprometido con la resolución de los problemas reales de este país que a día de hoy tienen poco que ver con los alemanes. No confundamos la ejecución de algo predefinido con un plan meditado de acción, no confundamos un respiro por parte de los mercados con el fin de los problemas de deuda. Habrá más vaivenes, habrá peores cifras de paro y habrá que replantearse muchas cosas. Vamos a tener que resolver problemas y sobre todo, tarde o temprano vamos a tener que buscar al gobierno adecuado para hacerlo.