Todo el mundo sabe que Indurain fue un gran corredor. 5 tours de Francia lo avalan y en la memoria colectiva queda aquel primer tour que no ganó por ayudar a Perico. El trabajo en equipo requiere siempre dosis de sacrificio y lealtad por parte de todos sus miembros. Sin ellas es imposible hacer nada en esta vida y los resultados no suelen ajustarse a los esperados. De la misma manera, liderar un equipo también  requiere de espíritu de sacrificio, de lealtad y de otras  características. Pero la clave siempre va a terminar siendo la credibilidad que tengas, tanto entre tu gente, como ante tus retos.

 En aquel Tour de Francia se veía que Perico estaba mal. Su credibilidad entre el público era casi nula, el respeto entre sus rivales había bajado y tanto su equipo como él mismo cometieron un error en la apuesta. Perico Delgado se equivocó y su equipo con él. Quizá la mejor cualidad de un líder sea la de saber cuando es conveniente para su propio equipo ceder el relevo y ponerse a trabajar como un gregario de lujo. Cosas del ciclismo.

 Puede que a este gobierno aún le queden etapas de cierta entidad y éxitos en la recámara. Capitalizar el trabajo bien hecho en algunos temas es siempre un derecho de aquellos que lo han realizado y la lucha antiterrorista le ha dado buenos resultados al ministerio del interior y al ejecutivo en su totalidad. Siempre es mejor que llegue la guinda, pero la labor es evidente y el comensal ya reconoce al cocinero.

 Un equipo inteligente tiene que saber hacer su mejor apuesta. Un líder inteligente tiene que saber que las coyunturas y las necesidades cambian; y que las caras deben cambiar con ellas. Un partido inteligente tiene que elegir bien el momento y la manera de que todo esto se produzca para maximizar sus opciones de ganar el Tour de Francia. Extraña mezcla esta del ciclismo y la política.