22 ago
Vamos a dejar a un lado las bromas políticas y a centrar el último post de la trilogía en lo sociológico, lo económico, lo histórico, lo psicológico y lo cultural. ( vamos, que este post va a ser una chapa).
Para ser sincero, la India no me ha sorprendido demasiado en lo folclórico, lo que si me ha hecho es afianzar algunas ideas preconcebidas en lo social y en las posibles tendencias a futuro en geopolítica y sistemas de equilibrios.
Entiendo que la pervivencia de religiones politeistas y sus derivaciones y mezclas llamen la atención a algunos europeos. Si a eso le añadimos cierto carácter introspectivo de esas manifestaciones frente a una “modus vivendi” occidental, tradicionalmente centrado en las manifestaciones externas, el contraste está garantizado, y la afluencia de “jartos” buscando respuestas a su empanada mental, también. Dicho esto y yéndonos al concepto, lo de la india es el resultado de la no separación y la evolución conjunta de lo religioso ( budismo, jainismo, hinduismo….), lo filosófico y lo político durante centenares de años.
La propia versatilidad politeista que ya es historia en Europa ha hecho más fácil toda la papilla.
Hasta aquí un folclore que prima lo personal sobre lo social y lo espiritual sobre lo terrenal, con todos sus aportes y sus contradicciones. Hasta aquí un folclore que, como en el caso del cristianismo, es útil para alejar a las masas de los asuntos mundanos……..aunque sea de uno en uno o de grupúsculo en grupúsculo.
En lo otro, en lo que interesa, he visto a otra India girando la cabeza hacia el desarrollo. Más de 1000 millones de habitantes con una pirámide de población muy joven y que es capaz de moverse por la más mínima mejora en su calidad de vida. Mucha mano de obra rural dispuesta a alimentar aún más las ciudades. Una industria química, turística, informática y manufacturera en auge que permiten hacer crecer a un país año a año en torno al doble dígito. Una India nueva de la mano de otra tradicional que aumenta las diferencias y acentúa el entramado. Después de algunas zonas de Tailandia, Laos, Birmania, la India y Nepal; me queda China para completar el puzzle que me interesa. Estoy algo saturado y es posible que en el futuro cambie de aires. De todas formas hay algo que tengo claro. Habemus Asia. Y para eso no queda demasiado tiempo.
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