Una mora roja no quita la mancha de una negra. El presidente se va de vacaciones prometiendo unos cambios en el  INEM tan necesarios como evidentes, aunque dudamos bastante de que consiga quitar la mancha del patinazo en una reforma laboral que hubiese sido la envidia del PP.

 Como su nombre indica, los planes se meditan, se planifican,  se prevén consecuencias, tienen una filosofía de conjunto, objetivos y se bajan al suelo en una serie de acciones coherentes, cuantificables y revisables en el tiempo. Si no, es mejor no reformar.

 El hecho de que al Instituto Nacional de Empleo le sobran sus últimas siglas hace tiempo que se recoge  en los chistes populares. Zapatero ha tardado 6 años en darse cuenta y amenaza con una nueva reforma a sumar a todas las que nos ha propuesto.

 Ahora puede hacer las cosas bien o seguir improvisando y queriendo demostrarse a sí mismo no se sabe muy bien qué. Eso es responsabilidad suya, aunque termine siendo una cuestión de todos. Puede que tras este verano, el presidente termine entendiendo que el trabajo bien hecho levanta la autoestima y proporciona resultados.