Pues nada, que me voy de vacaciones. Tengo por aquí una guía de Sánchez Dragó, así que quizá vuelva de mi viaje levitando a dos palmos del suelo, hablando con el infinito o eyaculando “topadentro”. ¿Quién sabe?. Igual conecto con mi yo cósmico por el mismo precio.

 Como siempre, espero no acercarme por el teclado durante todo el mes de agosto, y como siempre es probable que no lo consiga. Va a ser un agosto peculiar el de este año. Un mes donde el ejecutivo debe preparar una dura agenda para el último cuatrimestre del año. 

 Zapatero tiene un trabajo complicado por delante, pero esta vez tiene una ventaja: La de poder prever el tamaño del toro antes de la lidia.

 No puede haber sorpresas y de haberlas solo pueden ser a mejor. El presidente sabe que tiene elecciones duras por delante, situaciones difíciles en lo sindical, en lo parlamentario, un más que probable repunte del paro y quizá la vuelta a la volatilidad en los mercados. De momento le ha venido bien el verano y esos tests de estrés que tan oportunamente se han hecho públicos. La mejor jugada del gobierno en los últimos tiempos.

 Nunca unas vacaciones han sido tan oportunas para un gobernante. Esperemos que el presidente sepa aprovecharlas y que vuelva con nuevos ánimos. No tiene que ser agradable su situación en lo personal.

 En lo referente a mileurismo, lo de siempre. Ni se os ocurra arreglar el mundo mientras el blog está cerrado, aunque esta vez os dejo cierto margen, ya que a la  vuelta voy a escribir bastante menos.

 Las apetencias cambian y los hobbies tienen que ajustarse.