Resulta que unos tipos de Al Qaeda secuestran a un ingeniero francés hace algunos meses y el gobierno de Sarkozy decide charlar en persona con los secuestradores celebrando una reunión con fuegos artificiales en una de sus bases. Eso sí con nocturnidad y sin invitación previa.

 Como todo en esta vida no puede salir bien, ni el ingeniero estaba en el campamento, ni la cosa ha terminado con los protagonistas comiendo perdices. Mas bien lo ha hecho como el rosario de la Aurora; con los gabachos despistados, el ingeniero muerto y los de Al Qaeda decapitando para dejar claro que Alá es grande.

 Hasta aquí la película de los hechos. El gobierno ha tomado una decisión que le correspondía a él, porque son los gobiernos los que miden la política internacional y los que optan por la acción mas oportuna. Sarkozy se ha equivocado en la ejecución y alguien se lo tiene que recordar, pero no tengo los datos suficientes como para saber si la decisión era la correcta o no. En general cuando un secuestro puede traducirse en dinero, la solución es factible, cuando solo puede traducirse en política es más complicada. Hay que recordarle a Sarkozy que con vidas de por medio no se puede ser tan chapucero, pero la verdad es que solo él sabe cómo estaba la situación  en este caso.

 ¿Qué ha pasado en Francia?. Que el presidente se adelanta a las críticas y cuenta lo sucedido. ¿Qué hubiese pasado en España? Que hubiésemos montado un debate nacional en los medios, antes, durante y después de lo sucedido.

 ¿Qué es lo más adecuado?. Cada cual tendrá sus recetas, la mía es que estas decisiones tienen que ser políticas y técnicas, y que la posterior presión pública debe servir para que se ultimen detalles y evitar chapuzas cuando hay vidas de por medio.

 Digo, por sacar lecciones y seguir siendo posibilista en unos casos, en otros y en los que pueden llegar a producirse.