Estoy seguro de que Zapatero va a rentabilizar mañana el respiro de los últimos días. Lo bueno de haber pasado un Mayo muy duro es que cualquier buena noticia puede elevar el tono del  ejecutivo y ayudarle a pasar el  trago de la soledad parlamentaria. No se cuantas menciones va a hacer el presidente a la selección durante el debate, pero me juego una semana de silencio a que no va a resistir la tentación de sacar el tema; aunque sea a modo de puya.

 Con todo, la mejor noticia para este gabinete no han sido los goles de Villa, sino el relax político que viene de la mano de la temporada estival. No hay que llevarse a engaño, cuando la mejor noticia para un equipo de gestión es estar de vacaciones, suele ser un síntoma de que algo debe cambiar.

 Septiembre va a ser muy duro con una huelga general, la vuelta del paro y unas catalanas en Otoño de oscura perspectiva. Zapatero va a tener a partir del viernes unas semanas para planificar, prepararse y armarse lo mejor que pueda. Esperemos que tanto espejismo copero no confunda a un presidente muy dado a tomar banalidad por fondo. Sería un signo de que ha aprendido algo desde el inicio de la crisis.