2 jul
Cuando un toro se acerca hacia ti mugiendo, tu problema no es el mugido por mucho que te chirríe en los oídos. Si solo tienes tiempo para una cosa, no lo pierdas usando tapones de cera.
En esta crisis es imprescindible poner cada cosa en su sitio, y tengo la impresión de que no se está haciendo. No quiero quitarle importancia a los movimientos de capitales, ni a la especulación, ni a la banca. Todos tienen su responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis y no están ayudando en su solución, pero no hay especulación, ni negativa, ni positiva que no termine ciñéndose a la realidad.
Da igual cuanto suba el ladrillo y cuantos movimientos de capitales internacionales haya generado para su financiación , tarde o temprano la realidad te dirá cuanto vale de verdad el ladrillo. Da igual – relativamente- tu deuda, tu déficit o lo que te pliegues a los mercados; porque lo que van a terminar valorando estos, es la fiabilidad de tu economía real.
USA y Alemania tienen política contrapuestas. USA tiene más deuda que España. R.U y España abogan por políticas similares y ambos rondan guarismos parecidos en lo referente al déficit; pero tanto Alemania, como USA, como R.U reciben mejor trato de los mercados que España. La razón es simple. En épocas de crisis el capital busca confianza, y la confianza la da la economía real.
Centrémonos en solucionar nuestro problema con el toro, porque estoy seguro de que si lo evitamos, desaparecerá el mugido. Y ese toro se torea con ayuda estatal a las iniciativas privadas, pero de verdad y exigiendo contrapartidas, con un recorte del gasto innecesario, con fomentos reales de la investigación y con todo eso que sirve para reposicionar el país en el mercado. Claro que estas cosas últimamente las dicen todos, pero no terminan de arrancar. Si tenía razón Jesulín, al final la vida es como un toro. Pero nadie le entendió.
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