¡Cojones!, dijo la condesa poniendo las ***** sobre la mesa.

 Porque cuando se trata de soltar barbaridades, una las suelta y se queda tan ancha, que para eso es grande de España y ciudadana libre. ( nótese la confluencia de las palabras en negrita).

 La condesa de Murillo y reina del destape le ha dicho esta tarde a Rajoy que es igual. Que lo de menos es que la reforma laboral genere o no empleo; que lo que tiene que generar es tensión social y eso con una reforma moñas de esas que seguro que aceptan los sindicatos va a ser pan para hoy y buenrollismo para mañana. O a ver si va a terminar siendo ella la única que las pasa putas para llegar a fin de mes.

 Ah, y que haga el favor de quitar esa cara de zangolotino y se ponga a meter caña, que Moncloa bien vale una misa, dos burradas y cuatro tijeretazos como dios manda. Si total lo del país se arregla solo. Lo que toca ahora es seguir machacando al gobierno y de paso a todo lo que suene a regulación del mercado laboral.

 ¡Cuánto nos vamos a acordar de Griñán!