No es nuevo que los climas de violencia generan violencia. Tampoco es nuevo que esa violencia termina por cegar tu capacidad de reflexión y te hace distorsionar la realidad hasta volverte paranoico, cometer errores y hacer auténticas salvajadas. A Israel lleva mucho tiempo pasándole algo de eso.

 Si hay un Estado que ha manejado bien la política internacional de salón ha sido el Estado de Israel; quizá por esa necesidad de sobrevivir al límite durante 60 años. No me cabe duda de que la horrenda actuación de hoy del ejército Israelí, ni ha sido improvisada, ni ha sido un error de cálculo. No ha sido improvisada porque han tenido varios días para pensar cual era la mejor solución, y no ha sido un error de cálculo porque han atacado selectivamente un barco con bandera turca, y porque estoy seguro de que un ejército como el israelí ha causado más o menos el daño que pretendía causar.

 Estoy convencido de que hay una intencionalidad política con respecto a Turquía, EEUU y todo el mundo islámico en este ataque. El problema de Israel es que no termina de darse cuenta de que hemos evolucionado desde la guerra fría, y de que la política internacional se juega cada día menos en los salones y más en el terreno de la opinión pública; y ahí, pierde por goleada.

 Soy de los que piensa que Israel tiene derecho a ser un Estado más y por eso mismo soy de los que cree que debe comportarse como un  Estado más para materializar ese derecho mediante el diálogo.

 Han sido trágicas las 20 bajas de ese convoy, y sin embargo han sido los ciudadanos de Israel los que más han perdido esta mañana. Y puede que todavía no lo sepan.