¿Sabéis que originalmente los políticos no tenían salario?. Es más, solían ser elegidos por la capacidad de gasto privado que tenían en beneficio del Estado. Así, Craso fue un político notable en su época por ser el hombre más rico de Roma 

 Evidentemente esto producía que solo los más ricos pudiesen dedicarse a la política, quedando fuera el resto de ciudadanos. De la misma manera, también se entendía que un político que había adquirido su cargo de manera costosa, pudiese “resarcirse” en su desempeño.

 El salario de nuestros representantes de “la cosa pública” no deja de tener una raíz progresista, porque es lo que la democratiza y la hace viable para todo el mundo. El problema no es el salario, es el abuso y que termine convirtiéndose en una salida muy rentable para mucha gente que no sirve para otra cosa.

 En facebook hay una iniciativa que pide la limitación del salario de los políticos al triple del salario mínimo. Recuerdo que en México se usaba esa medida para algunas cosas. Así, algunas multas se expresaban en esa unidad y algunos salarios también. Lo interesante de la propuesta es el componente variable que encierra la misma y la posibilidad que tiene “el político asalariado” de subir sus emolumentos, subiendo los ingresos de sus conciudadanos.

 No es tanto considerar si 23.000 euros al año son suficientes o no para atraer a gente válida a la escena pública. Estoy de acuerdo en que no lo son. Pero salarios dignos de 40, 50 y 60.000 Euros brutos al año y un control exhaustivo de sus dietas y patrimonio son más que suficientes para pagar la labor que hacen la mayoría de sus señorías en España y en Europa ( lo de Europa es tela). La política tiene que estar pagada, pero el dinero no puede ser nunca la razón de que alguien se meta en política; para eso está la privada. La cosa pública debería servir como colofón a un “cursus honorum” en otros campos o ser fruto de una manifiesta vocación pública. Puede que de esa manera, algunos entenderíamos mejor los sacrificios que nos piden otros.