18 may
Ya lo decía Fray Bernardo de Sunsunilla: Cuando alguien te mete presión, no solo te dice que tiene más prisa que tú; te indica tu mejor arma en una negociación.
Zapatero sigue empeñado en correr como un pollo sin cabeza al dictado de las circunstancias. Si la improvisación ha sido una de las pautas de este gobierno, parece que se está convirtiendo en dogma a la hora de acometer situaciones difíciles. Estoy seguro de que el presidente ha recibido mucha presión estos días de algunos de sus socios europeos. También estoy seguro de que la llamada de Obama no tuvo el final humorístico de un monólogo de Gila; pero eso no justifica un cambio de política radical en 24 horas.
La impresión que da el gobierno con este cambio es que ni ahora sabe lo que hace, ni antes tenía muy claro lo que decía.
Dejando a un lado ese primer minuto de partido – cosa que solo debe hacerse en este análisis -; el presidente ha realizado recortes que no me gustan, pero que pueden ser justificables en una coyuntura concreta o a la hora de conseguir que la UE se comprometiese a sostener la deuda. Hasta ahí puedo entenderlo. A partir de ahí, firmar todo lo que te marque Alemania por el hecho de haber puesto un cheque que le interesa poner tanto como a ti, no es negociación, son concesiones; o lo que vulgarmente se llama bajarse los pantalones.
A día de hoy, sigue sin ser demostrable que una reforma laboral que termine perjudicando el precio global del trabajo, ayude al crecimiento en estas circunstancias. A día de hoy seguimos sin haber abordado los debes reales de la economía española. A día de hoy seguimos sin poder competir en diferenciación y no vamos a ser capaces de competir de forma solvente en precio por mucho que abaratemos. Todas estas variables son las que Zapatero debería plantearse en una reforma laboral que tiene que ir de la mano de los sindicatos; porque si el presidente saca las tijeras o reforma centrándose en los esquemas clásicos, estará repercutiendo su escasa habilidad a la hora de negociar en Bruselas en un país muy maltrecho. Y lo peor es que no queda claro que vaya a conseguir nada. Salvo una huelga general, claro.
One Response for "Las prisas y Zapatero"
No sé hasta dónde está dispuesto a llegar Zapatero, pero creo que tiene en mente abaratar aún más el despido y retrasar la edad de jubilación. Mal asunto. Cuando el Fondo Monetario Internacional pone los ojos en un país, quienes lo habitan tienen, tenemos, razones sobradas para temblar.
http://javiermadrazo.wordpress.com/2010/05/19/razones-para-temblar/
Deja una respuesta