El señor Zapatero al fin se ha quitado la máscara del todo. En un alarde de desvergüenza total ha empezado a recortar los salarios a los funcionetas de pro. Soy el primero en reconocer que los trabajadores públicos de este país tienen que cambiar un montón. De los que he conocido pocos trabajan lo que deberían y algunos tienen funciones que no sirven para absolutamente nada (para qué negarlo? todos los conocemos). Pero eso es harina de un costal muy distinto y pasa por cambiar el estatuto de los funcionarios y exigirles resultados, a ellos y, sobre todo, a los imbéciles de los políticos a los que no se les ocurre ponerlos a funcionar en algo útil. Probablemente incluso los funcionarios lo agradecerían. A todos nos gusta sentirnos útiles. Pero en las medidas del Gobierno lo único que se ve es que nos la estaban preparando.

Zapatero lleva años diciendo una cosa y haciendo lo que quieren las grandes empresas. La subida de los impuestos directos y de la energía a los pequeños consumidores es una buena prueba de ello. Ahora el muy  *##@*  dice que lo hace forzado por las circunstancias y por el exterior: mentira. Y mentira gorda, además. Los “mercados” están manejados por los ricos, da igual FMI, BM o su puta madre. Siempre persiguen lo mismo, ninguna prestación social y ninguna intervención… hasta que la preparamos del todo y entonces sí que se puede dar dinero público a los bancos, grandes empresas, constructoras… En España durante casi 8 años la gran empresa ha tenido los mejores rendimientos imaginables y ahora… nada. Están todos tiesos, nadie tiene un duro para acometer la crisis. Mentira. Pero mientras la presión fiscal y las medidas de control cobran fuerza hacia los pequeños, a los grandes se les deja vivir a su antojo. Ganan más que nunca, pero ellos no pagan. Incluso los británicos han decidido poner un impuesto especial a la banca para echar una mano al estado, pero aquí plim.

Mientras tanto tenemos que asistir impávidos a que Leire Pajín nos diga que pagan más los que se lo pueden permitir. No sólo eres una enchufada incompetente que ha subido ahí a base de hacer vete a saber el qué, porque trabajar no. Sino que además tienes el rostro de mentir sin que se te cambie la cara, quizá por eso has llegado tan alto en un Gobierno como el de Zapatero que es el que más alto ha llegado. Las razones son bien claras.