Si el precio de medidas como la creación de un fondo de garantía para países en apuros es tener que moderar medio punto más el déficit en 2010; el precio es barato. Si el precio de que se produzcan cohesiones internas y garantías de solidaridad dentro de la UE son políticas  asumibles por los estados miembros, el precio es barato. Esperemos que cosas como las de Grecia no vuelvan a repetirse y que el FMI jamás tenga que intervenir para “rescatar a un país miembro”.

Europa decide en estos días si quiere crecer políticamente o no. La crisis empezó desde una perspectiva internacional que incluía las realidades nacionales en un problema de mayor magnitud. Eran los tiempos del G20 y de las fotos y las declaraciones grandilocuentes de unos y de otros para salvar el mundo. Poco después algunos países han ido remontando y otros no, poniendo de manifiesto las diferentes situaciones del mundo desarrollado. La cosa es internacional, sí, pero las realidades de cada país están ahí.

Bien, pues en la última semana hemos visto que la percepción que tengan los flujos de capital de lo que se hace o se deja de hacer en cada país, y la debilidad económica de cada uno, también es importante para acelerar o ralentizar las salidas de las crisis de esos países y de la propia UE. Son los especuladores los que presionan a la UE y a cada uno de sus miembros para que esta a su vez se defienda tirando de las orejas a países como España, Grecia o Portugal; pero también son los especuladores los que le han recordado a Europa su asignatura pendiente.

La UE tiene que comprender rápidamente todo esto e invertir  algunos procesos. Ha llegado la hora de que las estructuras supranacionales den el do de pecho o desaparezcan. Europa tiene que presentarse de cara al exterior como un todo sin fisuras capaz de elaborar una sola estrategia conjunta, de defenderse como una sola organización económica y de recuperar la iniciativa ante los vaivenes del mercado. La intervención del FMI en Grecia debería ser tan grave y tendría que activar los mismos mecanismos de defensa que si se hubiese producido en Alemania, España, Francia o Irlanda. Puede que para que esto funcione, la propia Bruselas deba fiscalizar más las economías de cada país miembro, pero si se quiere que esto sea económico, político y esperemos que ciudadano; la solución solo puede ser una. Tanto Monta, Monta Tanto.