Empiezo a estar hasta las trenzas de que el PP marque paquete cada diez minutos con la gestión económica de la era Rato o de que nos presenten a Aznar como ese caudillo invicto en mil inflaciones, reconquistador del euro  e impulsor de varios modelos de desarrollo. La gestión económica popular se caracterizó por aciertos a la hora de moderar algunas partidas del gasto público;  muchos errores por falta de inversiones del Estado en materias que generan posibilidades de negocio, demasiados manejos en otros temas que sí generaron negocios para amigos íntimos, el impulso de una reforma laboral que recortó las prestaciones por desempleo o la creación del primer contrato que no pararon los sindicatos porque terminó olvidado por el propio mercado.

En resumen: Algunas luces, y muchas sombras. De lo que si guarda un buen recuerdo la gente es de una época de expansión sin precedentes a nivel europeo y mundial de la que participó la economía española y que se materializó al empalmar dos burbujas seguidas en forma de punto com y de ladrillo. Y en eso el Aznarato se llevó la palma

No es extraño lo que comenta Rajoy. Todo el mundo tiene buenos recuerdos del subidón, lo jodido suele ser la resaca del día siguiente y no está de más recordarle a Mariano que Aznar ha sido el único presidente de la democracia española capaz de perder unas elecciones en pleno ciclo ascendente. Toda una proeza.

Claro que vistas las propuestas de los populares para salir de esta crisis, quizá sea normal que se acuerden con nostalgia de Rodrigo Rato o que José Mari vaya por ahí anunciándole al mundo su capacidad para sacarlo de la crisis. Un profeta.