Se trata de rascar de donde sea, ¿verdad socios?. Lo digo porque si no, es complicado entender que hace medio año se abogara por homogeneizar los derechos de los trabajadores para favorecer a los jóvenes y hoy se plantee que la solución pasa por generar un contrato sin derechos sociales para los recién incorporados. Las soluciones de calado casi nunca pueden ser una cosa y la contraria. Vamos evolucionando y pasamos del contrato basura al maltrato legal. ¿Es este el progreso que nos ofrece la patronal?. Lo resumo rápido. De lo que habla la CEOE es de abaratar el capital humano veterano a la vez que incorporan precarios laborales de despido gratuito y salario mínimo. Todo un triunfo.

No es la única noticia del día que me ha cabreado. La cifra de paro con la que ayer estaba contenta Elena Salgado es de más del doble que la que provocó una huelga general en Francia. Puedo entender que la subida de las filiaciones a la seguridad social matiza un poco el drama, incluso hago esfuerzos por imaginarme que el aumento del tráfico de mercancías indica el principio de algo. Digo que hago esfuerzos porque lo interesante en estos indicadores son las tendencias sostenidas y que esas tendencias se materialicen en la creación de empleo, y no es el caso.

Es lógico que el gobierno minimice la importancia de la cifra y la relativice en comparación con la del año pasado, pero el nuevo sopapo que encaja una economía maltrecha hay que entenderlo como el golpe sobre la herida, nunca como un cambio de tendencia sin un histórico que la avale. Quiero creer que Elena Salgado está muy preocupada y que apenas puede dormir devanándose la cabeza en busca de soluciones. Lo digo, porque si no, nunca va a ser una buena ministra de economía, y eso no se lo puede permitir España.