Lo bueno de las crisis es que el miedo baja el absentismo laboral y sube la productividad. También parece que sube la recaudación de las iglesias y se eleva algo el número de feligreses que se acuerdan de Santa Bárbara más o menos cuando truena.

 Mi madre tuvo una crisis de fervor religioso cuando murió la suya. Supongo que la experiencia avivó en la señora el miedo a la parca y estuvo un par de años sacudiéndome con el catecismo para hacer de mi un perfecto cristiano. El problema es que con 10 años ya tenía claro que no quería hacer de mi mundo un valle de lágrimas.

 El resto de las sectas también experimentan una subida de clientela. En épocas raras, parece que la gente tiende a hacer de lo racional irracionalidad y pasarla al plano vivencial; así que se rapa el pelo, toca tambores, se hacen lamas, ven la luz, se flagelan,  se elevan 3 palmos del suelo, constelan e incluso alguno llega a orbitar.

 ¿Qué a que viene todo esto?. A que las crisis y el miedo suelen ir relacionados y facilitan decisiones que tienden a la mortificación…..( no, no me refiero a lo de ir más a menudo al curro). En política pasa lo mismo; el pesimismo de hoy puede hacernos cometer errores y quizá terminemos pensando que la penitencia lleva implícita la solución. Nada más lejos de la realidad. Las medidas sacrificadas no son las necesarias, las necesarias son las buenas medidas; unas veces serán sacrificadas, y otras no.