Mañana es uno de esos días en los que somos ciudadanos y tenemos que ejercer de ello. Soy crítico con estos sindicatos y creo que muchas veces no han sabido ver que el beneficio de los trabajadores está en su participación en las decisiones estratégicas de las empresas y en su capacidad de entender el negocio en el que trabajan, para el bien global. Soy crítico con estos sindicatos porque pienso que no han podido o no ha sabido entender la evolución de los tiempos y se han encerrado en la defensa de un tipo de trabajador que cada día es más escaso.

 Soy crítico con estos sindicatos, pero mañana hay que estar con ellos.

 Y hay que estar con ellos porque el retraso de la edad de jubilación es la merma de un derecho que nos concierne a todos; pero sobre todo hay que estar con ellos porque la voz es lo único que nos queda para expresar un estado de ánimo. Mañana empieza el primer asalto de un debate que va a ser duro y del que va a depender toda la negociación a la hora de poner nombre a los paganos de esta crisis. 

 Si esta transición es económica, el 23 F no puede ser un golpe de Estado laboral; porque si lo permitimos, el famoso pacto terminará siendo un engendro político de espaldas a los intereses ciudadanos. Mañana es el primer día del resto de nuestra crisis, y hay que dejar a parte lo urgente para centrarnos en lo importante.