Vamos a ver. A mi me da igual que Zapatero vaya a un desayuno con lo más reaccionario del catolicismo ranciosajón. Si de esa jornada el país fuera a sacar tajada, adelante. Para eso están estos convites, para desayunar.

 También me da igual que Obama venga o no a la cumbre de la UE; salvo que lo haga con atuendo al uso y ademanes de rey mago. Claro que últimamente parece que se quiere centrar más en gobernar, y menos en que su familia le vea por la tele. Lo que no comprendo es esa obsesión de Zapatero por una malentendida política internacional, cuando el tomate lo tiene en casa.

 No desprecio el internacionalismo; todo lo contrario, creo que bien utilizado es un asunto muy serio. Pero es que la imagen que está dando Zapatero es la de ese niñato que se salta los exámenes para ir corriendo a la cola de fans y ver si su ídolo le firma el último disco. No lo entiendo. El país tiene una reforma laboral sobre la mesa, al gobierno le llueven amenazas de los que han sido aliados hasta hace poco, tenemos 4 millones de parados, un Enero con otros 125.000, los “inversores” cebándose con el mercado, la credibilidad de la deuda por los suelos….. y un presidente a punto de ser denunciado por acoso sexual. Voy a empezar a escribir sobre la cría del berberecho beodo. Sobre el resto de cosas ya no entiendo nada.