A los 16 uno aprende que el Sábado o vas a por todas o te quedas en casa. A los 18, tienes claro que si te columpias corres el riesgo de caerte del columpio. A los 20 que a veces es mejor la mano izquierda que el mejor de los derechazos. Pasados los 22 la cosa adquiere matices y también puedes valorar que a ratos hay que marcar una postura de fuerza para conseguir mínimos o enviar un mensaje claro. ¿Fácil?. De quedarse ahí, sí. El problema es que llegan los 25 y si has espabilado un poco, te das cuenta de que exagerar la postura de los 22 puede hacerte quedar mal, obligarte a envainártela precipitadamente y restarte credibilidad en tu próxima propuesta. A partir de los 30 algunos aprenden a combinar todas estas cosas e incluso los privilegiados a convertir coyunturas adversas en elementos favorables.

 ¿Qué si hay fases previas?, sí, la adolescencia. Esa en la que crees que tus deseos pueden cumplirse al cerrar los ojos y desearlo fuerte. La temática es lo de menos, también hay adolescencias de derechas.  Zapatero tiene querencia hacia la última etapa. Ha pasado de puntillas por el resto y no ha terminado de digerir la de los 25. Las dos últimas fases son palabras mayores. Esas ni Zapatero, ni ningún político de hoy.

 Si fuese la primera vez creería que estaba todo calculado y que las horas largas de reflexión iban a terminar convirtiéndose en  una pirueta que ayudaría al país y le devolviera al presidente lustre en las encuestas. Pero no es la primera vez. Ya ha pasado al poner en marcha la ayuda de los 420 euros, lo de las bombillas, lo de los 400 de devolución…..

 Presidente, ¿Se puede saber que esperabas después de cascarte una propuesta como la de retrasar la jubilación y subir el periodo mínimo de cotización?. Me parece bien que el presidente matice mucho, de hecho me parecería mucho mejor que matizara del todo, y sería bueno para su gobierno que en su siguiente propuesta saliera matizado de casa.