En algo estoy de acuerdo con el gobierno. En un país con un 20% de paro, el problema es que no se trabaja lo suficiente. La ecuación es de Perogrullo; casi tanto como afirmar que la solución no es evitar el despilfarro que supone el desempleo, sino alargar la vida del trabajador en activo.

 Y sin embargo, si miramos desde la perspectiva incorrecta, la cosa empieza a tener sentido, al menos para Elena Salgado. Con esta medida el gobierno está reconociendo que no sabe crear empleo y que necesita que haya menos jubilados para pagar menos, y más cotizantes entre los que tienen empleo para recaudar más y sostener al resto……lógico,¿ verdad?…..Ahora sí.  Si has tirado la toalla en el capítulo de la creación de empleo o de la búsqueda de valor añadido, la cosa tiene más sentido. Se dispara el déficit y eso solo puede paliarse de dos formas, aumentando el ingreso o reduciendo el gasto. Como NO SABEMOS hacer lo primero, toca acometer lo segundo a expensas del ciudadano.

 No voy a insistir en lo irónico que resulta que gentes con pensiones vitalicias por trabajar 4 años nos digan al resto que debemos hacerlo hasta los 67. Solo lo dejo apuntado. No voy a recalcar que este tipo de medidas acentúan aún mas el abismo entre la clase política y la realidad y que siguen incidiendo en esa valoración tan divertida que hacemos de nuestros gobernantes. Todo eso serán elementos a tener en cuenta cuando llegue el momento de analizar por qué cada día perdemos calidad de vida.

 No digo que no haya que hacer un análisis. Si la población envejece es lógico que se mantenga en activo más tiempo, pero si la tecnología avanza para hacernos la vida más fácil y mejorar productividades, el resultado no puede ser el empeoramiento de nuestras condiciones de vida. Algo se está haciendo mal en este circo de equilibrios en el que se mueven globalización, productividad, economía, repartos de renta, política y sociedad. Mientras tanto, el gobierno tendría que plantearse que si ya no tiene ideas para construir, a lo mejor deberían ahorrarse otras para salir del paso. Eso, o Elena Salgado ha percibido que ”sus papás”  no estuvieron muy orgullosos de ella al ver como Rajoy la vapuleaba en el Congreso y ha decidido hacerse querer por Mariano. ¿Quién sabe?; a veces la psicología nos da sorpresas. Sea como fuere, de lo que estoy seguro es de que el título de este post va con doble sentido. Mientras tanto ya están aquí las políticas del miedo. Hace dos años que vinimos anunciando que llegarían.