Uruguay invita a Maradona a formar parte de una campaña contra la droga. No soy un gran aficionado al fútbol, pero valoro lo bueno lo suficiente como para reconocer que Maradona es lo más alucinante que he visto en un campo, después de algún gnomo en días de adolescencia y “monguis”.

 Con el tiempo uno deja determinados hábitos y los reduce a momentos muy puntuales de su vida donde es constructivo para el Dr Jekyll, dejar suelto a Mr Hyde. El otro día un tipo se me acercó en la Gran Vía para pedirme una firma contra la droga. La cara que puso cuando dije que no, era la misma cara de todos los tipos durante los últimos  20 años, y lamentablemente es idéntica a la cara de la sociedad con es tema.

 Creo que la legalización progresiva de las drogas y la formación necesaria para un correcto uso de las mismas es una asignatura pendiente a nivel internacional. Evidentemente las drogas no son buenas y menos cuando se convierten en una vía de escape de problemas psicológicos y vitales previos. Nada en exceso lo es, pero quizá sea tiempo de dejar de identificar drogas y exceso irracional, y de racionalizar los consumos. Con la droga se puede, con la contaminación, las emisiones tóxicas, las hormonas en la carne o la química en los alimentos es más complicado.

 Maradona no ha sido un buen ejemplo como consumidor y tampoco lo va a ser  como imagen de un debate cabal. Sí puede ser un buen representante del problema que arroja un mal uso, pero es que resulta que ese mal uso va a seguir dándose, salga Maradona, o no; al menos hasta que algunas sustancias no lleven manual de instrucciones y un sellito del Estado regulando el producto. ¿Apostamos?. Por cierto, una pena que sancionaran a Diego en aquel mundial. A algunos hay que dejarlos jugar como les de la gana. Lo contrario es como impedirle beber a Poe, quitarle la absenta a Rimbaud o el cornezuelo a San Juán de la Cruz. Una insensatez.       .