Pues va a resultar que hay dos medidas que me hacen recalificar a Obama, y que las dos están relacionadas con  la banca. Si el presidente de EEUU sigue en esa línea puede que tengamos que subir su riesgo/persona y su entidad como político.

 Hace un par de años escribí que la vida de Obama no corría peligro, salvo por la posibilidad de ser arrollado por una marabunta de fans enloquecidas. Hoy las fans se han evaporado y Obama empieza a tener un discurso de más calado.

 La diferencia entre Obama y Zapatero es que el primero ha evolucionado y parece haber entendido que gobernar es algo más que hacerse fotos; mientras el segundo sigue empeñado en figurar en el papel cuché. Uno quiere torear, el otro hacer bien el paseillo. 

 Como en algunas cosas hay que ser un clásico, creo que el 90% de la diferencia entre  izquierda y  derecha es la economía y la concepción que tengamos de ella. El resto de discursos son más o menos asimilables por cualquier partido político según le venga la coyuntura o las encuestas electorales. El reparto de la pela, no.

 Obama ha decidido gravar a los bancos en sus actividades y ponerles limitaciones en sus operaciones. La bolsa lo ha celebrado con nuevas caídas y  con esa forma tan suya de apuntarte con el dedo que recuerda a “la invasión de los ladrones de cuerpos”. Está bien, porque gracias a que ha sido señalado algunos nos hemos vuelto a acordar de Obama. Vamos a ver cúanto le dura y como reacciona al caminar por  el lado salvaje de la vida.