Me hace mucha gracia todo el asunto de Gerardo Díaz Ferrán. Me hace mucha gracia porque tengo la suerte de que el muy mamón no me vendió a mí un “no-vuelo”.

El asunto de Gerardito es de órdago a la grande. Más que nada porque el muy bocachancla no se cortó en sus declaraciones en las que afirmaba que él no hubiera comprado billetes de su propia empresa a tenor de la situación de la misma. Es un problema muy español y del que ya hemos comentado cosas por aquí: las empresas grandes, con mucho dinero y con buenos abogados se dedican a hacer cosas ilegales o, cuando menos inmorales, día a día sin ningún tipo de reprobación por parte de los tribunales. No hace falta más que ir a cualquier juzgado y ver cuántas demandas tienen las aseguradoras, telcos o constructoras. Y eso es sólo una pequeña muestra de lo que pasa realmente ahí fuera, porque la mayoría de los puteados no tiene tiempo, dinero o conocimiento para llevar a buen puerto una demanda contra ellas.

Sin embargo lo del presidente de la CEOE va más lejos. La cagada deja un montón de damnificados de otros países que, viendo cómo funciona la justicia en Spain, han decidido pedir a sus naciones que metan el pleito por la vía más alta. Es un asunto muy serio: los españoles estamos más o menos acostumbrados a la mafia de nuestras empresas y casi se ve con normalidad. Sin embargo, lo de Air Comet es un asunto internacional. Quedar como el culo ante toda Sudamérica podría dañar la imagen de otras empresas españolas; Si España no castiga la “presunta” estafa de Comet, se inferirá que tampoco castiga cualquier otra presunta estafa de una entidad poderosa. Eso no puede ser bueno. Si no se castiga la estafa turística parecerá que tampoco habrá castigo para el banco estafador, ni para la petrolera ni la teleco. Y España tiene un montón de empresas con muchos activos en sudamérica que debería mantener, o al menos no perder por falta de confianza.

Lo peor es que Gerar es un tío con mucha pasta y muchos negocios y sus socios, probablemente, también (uno no pasa de tener un Taxi a adquirir una compañía aérea en dos días). Estoy seguro de que pueden acometer unos bonitos pagos en concepto de salarios e indemnizaciones impagadas. Espero, por el bien de los afectados y (por una vez) de todas las empresas nacionales, que a Gerar le apliquen una frase que no dudarían en aplicar al tendero de la esquina: Gerar, el que la caga, la  paga.