La fiscalía abre diligencias contra Air Comet por presunto delito de estafa. Cualquiera que haya vivido la caída de una empresa de cierta entidad, sabe que eso no es algo que se produce de la noche a la mañana. En general la cosa empieza por un problema de liquidez. El primer paso suele ser refinanciar la deuda bancaria y tratar de ganar días en el pago a proveedores. Suelen producirse despidos….si hay pasta para liquidar, claro.

 Si la cosa sigue jodida, se inicia un juego del gato y el ratón con los proveedores menos estratégicos y los intentos para demorar tus obligaciones con el banco se hacen frecuentes. ¿Qué en que se nota?. En que las compañías de riesgo te recortan el mismo, empieza a no querer venderte ni el Tato y el banco te reduce al máximo tus líneas abiertas de crédito hasta que se volatilizan.

 Llegados a estas alturas, el financiero ya tiene taquicardia, el comercial ha muerto hace unos días, la mala hostia habita en los pasillos, se han producido llamadas de proveedores repasando el santoral  y se notan recortes hasta en el papel higiénico. Has tratado de vender tu empresa, pero te das cuenta de que no te dan ni para pagar las contingencias.

 Para cuando te arriesgas a dejar de pagar las nóminas de forma masiva, generalmente hace ya mucho tiempo que tienes asumido que eso no lo levanta ni el maestro Yoda.

 Claro que siempre puedes seguir vendiendo servicios a tus clientes que sabes que no vas a poder cumplir, para ver si organizas un cristo lo suficientemente grande como para que el Estado te saque las castañas de fuego con la pasta de todos. Y si ese cristo es en navidades, pues mejor. A estas alturas le has jodido la vida a tus proveedores, a sus trabajadores, a tus clientes, a tus trabajadores, al banco – pobre- y al responsable de tu cuenta en el banco – ese si me da más pena – ¿Se puede saber que te impide intentar jodérsela al Estado?. A cualquier empresario le pueden ir mal las cosas, y eso no tiene por qué ser culpa del empresario. La diferencia está en los modos de comportarse; pero lo de Díaz Ferrán es otra cosa. Hay que ser amplio de miras. Díaz Ferrán no engaña, solo diversifica la jodienda.