Todos tenían razón hoy en el congreso. Tenía razón Zapatero cuando dice que es un viaje necesario que había que abordar y que la ley hace cierto esfuerzo de visualización de los problemas económicos de España. Tenían razón Rajoy, y Llibre cuando dicen que hay que poner más carne en el asador a nivel económico y de empresa, y tenía razón Erkoreka al indicar que las medidas están algo desordenadas y tienen cierto punto de coladero, por donde nos van a meter de matute algunas de las medidas que le interesan al gobierno.

 En definitiva, Zapatero ha abordado temas nuevos junto con otros ya conocidos y el resultado aporta la misma sensación de “coitus interruptus” que en ocasiones anteriores , eso si, está vez con algo más de profundidad y desarrollo.  Podemos reconocer que este puede ser un primer paso, pero el esfuerzo a realizar es necesariamente de mucha mayor magnitud, y tiene que implicar reformas de bastante más calado que las expuestas por el presidente. El problema es que algunas de esas reformas pueden ser conflictivas y parece que el gobierno no quiere meterse aún en determinados líos. Aquí, un acertadísimo Erkoreka  ha dado la campanada cuando le ha preguntado al presidente si podemos confiar en su liderazgo en este proceso. Quizá esa sea la clave central. El liderazgo necesario para llevar todo esto a cabo y para intentar que cuaje más allá de medidas cosméticas. Y ese liderazgo empieza por aunar los apoyos necesarios para abordar este proyecto.

 En lo político, Zapatero ha estado mucho más explicativo y menos efectista que otras veces. En su segunda intervención, el presidente ha planteado un debate árido, y en ocasiones duro para el espectador. Era necesario, y creo que ha sido lo más interesante del día en cuanto a contenidos. Al fin se menciona directamente la reforma del mercado laboral – con discrepancias, como es lógico -, pero también la reforma educativa, los fondos de ayuda financiera a las empresas o una necesaria reforma en torno al ladrillo.¿Medidas nuevas?. No demasiadas, pero lo que realmente urge es ponerlas en práctica.  El tema ha concluido con un Rajoy especialmente eficiente en su réplica, un Sánchez Llibre algo desordenado en las ideas y un Erkoreca sencillo y claro – creo que es el único que sabía de lo que hablaba el presidente; incluyendo al propio presidente -.

 A partir de ahora sobran las comparecencias en el congreso y queda el trabajo. El trabajo de seguir llenando esa ley de contenidos y medidas concretas que aborden los aspectos que realmente importan; porque Zapatero lleva 9 meses hablando del tema y corre el riesgo de quemarlo antes de que termine de nacer.