2 dic
¿Colean las consecuencias del Alakrana en los 3 ataques posteriores a barcos españoles?. Posiblemente si. ¿Tiene algo que ver la resolución del caso con el secuestro de 3 miembros de una Ong en Mauritania?. Eso es más discutible. ¿Ha animado el pago del rescate a Aminetu Haidar a realizar su huelga de hambre?. Estoy seguro de que no, pero también estoy seguro de que a la hora de negociar, la debilidad del gobierno español en política internacional es una variable.
La política internacional es así. Tiene sus reglas y la forma de ir cambiándolas es muy progresiva. Una de ellas dice que se avanza lentamente y es muy fácil retroceder lo andado en poco tiempo. La debilidad en asuntos exteriores es casi tan mala como la prepotencia que exhibió en su día el gobierno Aznar. Vamos a enfocar este post en el mismo sentido que los dos que hicimos sobre el Alakrana; porque cuando las críticas llueven, lo constructivo es siempre intentar aportar soluciones.
En el tema de Mauritania, no voy a ser yo quien le exija a Rubalcaba el juramento de Santa Águeda sobre si ha sido o no Al Qaeda. Si han sido ellos, podemos ir preparándonos para un secuestro con matices políticos y de resultado incierto. Me vale la explicación, porque no podemos permitirnos otro Alakrana con circo mediático incluido. ¿Qué tal si apartamos los focos de estos temas y les dejamos trabajar a los que tienen que hacerlo?.
Queda el problema más delicado; el de Aminetu Haidar. Y digo que es el más delicado porque Haidar tiene toda la razón de mundo. Puede que el objetivo de Moratinos sea escurrir el bulto. Pero. ¿A alguien se le ocurre otra solución que vaya más allá de buscar la mejor salida posible para el drama humano de Aminetu?. No se puede negociar la política internacional de un país con particulares; por mucha razón que tengan.
España tiene una deuda con el Sahara y Aminetu nos la ha recordado. A partir de ahí tenemos que separar temas. Una cosa es el caso Aminetu y los movimientos diplomáticos que puedan hacerse para resolverlo. Y otra las líneas generales de la política internacional de España respecto al Sahara. No es bueno mezclar las dos cosas o elevar este tipo de conflictos a Moncloa; ni para Aminetu, ni para el resto del país; y estoy seguro de que el tiempo y el diálogo harán evolucionar las posturas hasta llegar a un punto de entendimiento.
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