José Luís es rarito. El otro día iba a por tabaco y de camino pasó por uno de esos descampados en los que aún no ha actuado el plan E. Como además de rarito es despistado, el tío metió la pata en una charca llena de fango y se puso perdido. Cualquier otro hubiese montado una asociación en defensa de los fumadores despistados, pero José Luis no. Como eso no estaba de moda,  José Luis decidió adoptar la charca……..joder, ya he dicho que era rarito.

 El tío se pasaba horas mirando la puñetera charca. Parece que por allí había de todo. Renacuajos, ranas, culebras, salamandras, bichos de esos que patinan en la superficie y otros algo más repulsivos. La charca en si, era una cosa pequeña, de unos 10 cm de profundidad, algo maloliente y llena de vegetación e insectos….lo que viene llamándose vulgarmente una charca potrosa.

 No me preguntéis por qué, pero José Luis fue poco a poco encariñándose con ella, aunque de vez en cuando estaba tan ensimismado que apagaba los pitis en la superficie sin darse cuenta. –  esto es la pequeña venganza de un fumador -. El caso es que iba observando como toda la fauna crecía sin apenas espacio y masificaban la charca haciendo la vida en ella de bastante complicada; hasta que un buen día, la charca empezó a secarse. Si la situación de los bichos era jodida hasta entonces, a partir de ese momento empezaba a ser demencial y todos empezaron a diñarla a gran escala.

 Parafraseando la imagen de Chang Kim, la gran mayoría del país se encuentra en un océano rojo. Este es más o menos el punto de partida global de la empresa española. El problema no es tanto el de posibilitar el crecimiento como el de mejorar las condiciones de la charca para que se pueda crecer; o aún mejor, el de crear una nueva charca mucho más profunda donde la habitabilidad sea más fácil.

 El gobierno va a aprobar mañana la ley de economía sostenible. Ya hemos hablado de todo eso, aquí, aquí o aquí, entre otros posts de los que hemos escrito en los últimos 2 años. Pero a partir de mañana vamos a crear una serie de post donde profundizar en el modelo en base a 5 ejes, responder a las preguntas más comunes y desarrollar todos los elementos que hay en juego, así como lo que suponen. Sin marketing, sin estar en posesión de la verdad absoluta y sobre todo sin cuentos. Porque cometeremos errores y plantearemos cosas difícilmente realizables sin un cambio de mentalidad muy grande y sin valentía política. A partir de ahí, podremos valorar lo que va a aprobar mañana el gobierno y el camino que queda por recorrer. Intentaremos también contestar a algunas preguntas del estilo de ¿Cuánto va a durar el cambio?¿Cuánto empleo va a generar?, ¿Qué impacto puede tener todo esto?, o en que puede afectarnos en nuestro día a día.