Este post sale de un comentario hecho en otro blog. También hizo en su día un comentario en la misma línea, Pocholo. ; esta vez en este blog.

 Es injusto focalizar las tensiones comunitarias en el Estatut  de Cataluña.  Resulta que 25 años después, las comunidades autónomas lejos de satisfacer las reivindicaciones de cada cual, las está fomentando. Ya nos lo vino a decir Pujol hace años cuando comentó que el hecho diferencial catalán consistía en ser diferente siempre; es significativo porque pone el acento en un modelo necesariamente abierto y en la reivindicación constante.

Lo único que hacía Pujol era poner de manifiesto el espíritu de todo el sistema. El caso catalán es el más significativo porque son los que más fuerza política tienen a la hora  de influir en la esfera nacional, pero no porque el resto no juegue más o menos a lo mismo.

¿Se tiene que seguir en el modelo autonómico actual?. Puede. Desde luego lo prudente es no mover ficha en este “conflicto de baja intensidad” que son las autonomías, pero si la crisis empieza a no permitirlo, va a ser necesario afrontar cambios. ¿Hacia donde?. Hacia modelos que cierren definiticvamente el debate territorial, o al menos que no lo fomenten, sean los que sean. Ahora solo queda ponerse de acuerdo en el enfoque para evitar en lo posible la inestabilidad, tanto al implantarlo, como posteriormente