26 nov
Este post sale de un comentario hecho en otro blog. También hizo en su día un comentario en la misma línea, Pocholo. ; esta vez en este blog.
Es injusto focalizar las tensiones comunitarias en el Estatut de Cataluña. Resulta que 25 años después, las comunidades autónomas lejos de satisfacer las reivindicaciones de cada cual, las está fomentando. Ya nos lo vino a decir Pujol hace años cuando comentó que el hecho diferencial catalán consistía en ser diferente siempre; es significativo porque pone el acento en un modelo necesariamente abierto y en la reivindicación constante.
Lo único que hacía Pujol era poner de manifiesto el espíritu de todo el sistema. El caso catalán es el más significativo porque son los que más fuerza política tienen a la hora de influir en la esfera nacional, pero no porque el resto no juegue más o menos a lo mismo.
¿Se tiene que seguir en el modelo autonómico actual?. Puede. Desde luego lo prudente es no mover ficha en este “conflicto de baja intensidad” que son las autonomías, pero si la crisis empieza a no permitirlo, va a ser necesario afrontar cambios. ¿Hacia donde?. Hacia modelos que cierren definiticvamente el debate territorial, o al menos que no lo fomenten, sean los que sean. Ahora solo queda ponerse de acuerdo en el enfoque para evitar en lo posible la inestabilidad, tanto al implantarlo, como posteriormente
10 Responses for "Todos somos catalanes"
Uno de los motivos por lo que hice una relativa defensa de UPyD es porque defiende una cosa que me parece importante y que comentas en el post: Cerrar el debate territorial, dejando bien claro que competencias tiene cada administración.
Veo que no has comentado el editorial de hoy en los periódicos catalanes. A veces es bueno no entrar en debates que pueden ser calientes el mismo día, pero a mi me da bastante pena ver como se ha hecho un editorial “nacional”, como no se hace en ningún país del mundo a no ser que haya una guerra o un conflicto con el exterior.
La imagen de conflicto con el exterior a la que se ha prestado la prensa catalana me parece terrible para un país democrático. Parece que en este país se debe seguir tumbando mitos y tabues.
Pedro, yo soy partidario de restarle importancia a este tema. Lo sigo viendo como un elemento más de esos los pulsos negociadores a la hora de “sacar tajada” o de forzar una decisión conveniente.
¿Que se nos está yendo la pinza?, seguramente sí. Pero es que creo que el problema está en el propio modelo autonómico. Mientras este esté abierto a la renegociación continua, las posturas para conseguir los objetivos políticos irán escalando en contundencia.
De todas formas me gustaría saber si hay algún país de Europa en el que el tema territorial esté tan jodida y artificialmente presente en la escena política, como en España.
En Bélgica pasa algo parecido, aunque con una diferencia fundamental: En Bélgica son 2 y aquí tropecientos.
a mi me gusta ver los comentarios en telemadrid. lo peor es que son doctrina para muchos. uf
sin conocer el estatuto ¿no es plural españa?. estamos hartos del centralismo cañí!
Yo me perdí los editoriales de la prensa catalana del 27 de Noviembre. Oí a José Antich por Radio Nacional dirección a Graja de Iniesta por la A-3. Estaba muy comedido ese día, a veces es más radical, en Cataluña lo suelo escuchar. A veces es contertulio en “El món a RAC1″ del Grupo Godo, propietario de “La Vanguardia”, no sabía que también hablase por las noches en Radio Nacional (Dios, cuantos empleos tiene esta gente…) El conde de Godó es un representante del grupo más rancio de lo que podríamos llamar el “Establishment catalán”. Son un grupo de gente que ostenta cargos influyentes tanto en el sector público como en el privado en la cúspide de la sociedad catalana, una especie de oligarquía regional, son los que cortan el bacalao en Cataluña, los que están en los consejos de administración de las empresas más importantes y en los altos cargos de las instituciones catalanas y no tienen porqué ser del terruño, pueden estar emparentados con gente de otros lados de España o venir de fuera directamente. Se llaman así mismos pomposamente: “sociedad civil” excluyendo de ésta a toda la chusma sin poder de decisión.
Sí, son estos los que erigiéndose en “la voz de Cataluña” se atreven a intentar amedrentar al Tribunal Constitucional para conseguir una sentencia favorable al infumable texto que sacaron del Parlamento Catalán.
Mi padre, mi hermana y uno de mis primos son independentistas y parecen tener esperanza en el paraíso prometido por sus sacerdotes: “eso ocurrirá cuando nos libremos de ese monstruo centralista llamado España. Viviremos en libertad, paz y prosperidad sin parangón en el Paraíso en la tierra”. Como por ejemplo en la vecina Andorra, donde se expulsa a los trabajadores inmigrantes con enfermedades crónicas, donde el despido improcedente no existe, donde los sindicatos tienen menos fuerza que en España y donde no se respetan los derechos humanos. Sí, Andorra es el único Estado donde el catalán es el idioma oficial de la administración pública.
A lo que íbamos, si esta gente no representa a los catalanes, al pueblo, a las clases populares, a la gran mayoría ¿A quien representa? La respuesta es clara: se representan a si mismos. ¿Y por qué defienden el nuevo Estatuto? Porqué el nuevo Estatuto significa más poder y más poder significa más riqueza a la que pueden acceder y repartirse (Recuerden a Millet, recuerden que piden la cogestión del aeropuerto de Barcelona) El nuevo Estatuto significa más dinero fácil.
¿Se ha leído alguno de ustedes la Carta Magna y el nuevo Estatuto catalán? No hace falta ser un jurista para ver que el nuevo texto hace aguas, es algo blindado enfrentado al poder del Estado donde se introducen mecanismos para evitar la intervención del gobierno en determinados ámbitos.
Parte del “Establishment nacional” está aparentemente en contra del Estatuto Catalán, sólo hace falta leer a Centeno para ver que está en contra de las veleidades de la élite político-económica catalana. Supongo que ellos tienen su propia agenda y no quieren que sus homólogos periféricos les pisen el terreno. No lo sé, yo conozco mejor a la oligarquía de mi región. Hace años que consumo su prensa, su TV y su literatura. Lo del resto de España lo conozco por encima y no puedo opinar con acierto.
En todo caso, Surco hace una pregunta interesante:
¿La crisis hace inviable el modelo autonómico actual? Yo pienso que no, que el modelo autonómico es viable. Y que el origen de la crisis tiene que ver más con una economía donde el establishment político-financiero ha tenido excesiva influencia y ello ha perjudicado claramente los intereses del resto. Una sociedad desarrollada ha de tener un sector público en consonancia, la presencia del Estado como garante e impulsor de ese desarrollo lo hacen indispensable. Somalia no tiene apenas sector público y es un paradigma de un Estado liberal donde hay libertad para crear empresas sin apenas coste de acceso. Pero… ¿Hay aquí alguien que prefiera ser somalí a Español? Bueno, supongo que Javier Solana, Miguel Ángel Fernández Ordoñez y Marc Vidal prefieren ser somalies, pero ¿Alguno del resto de lectores lo prefiere? Supongo que no.
Pero, si contestamos negativamente a la pregunta de Surco que nos queda… Bueno, podemos plantearnos otra pregunta: ¿Nos gusta el modelo de Estado autonómico? La respuesta es no. ¿Por qué? Porqué el actual estado autonómico está conduciendo hacia un Estado confederal , de hecho en Cataluña ya hay grupos del Establishment que nadan en esa dirección.
Duran i Lleida: “El 7 de noviembre de 1931 Unió defendió articular la Península Ibérica como una confederación-el premio Nobel José Saramago aún no había propuesto la unión de Portugal y España -, es decir, la unidad de los pueblos que integran la península a partir de la diversidad y de la expresión de su libre voluntad. De siempre, pues, hemos defendido la confederación como modelo para España. No la segregación y la creación de un nuevo Estado para Cataluña.”
Yo soy partidario de un Estado Federal. Es decir de crear un nuevo marco para la convivencia en España donde se cerrase definitivamente la organización territorial. Ello supondría superar el actual modelo autonómico e ir hacia un modelo federal donde las atribuciones y financiación de los diferentes actores (administración federal, administración autonómica y administración local) quedase claramente definida. Y donde se solucionasen dos de los grandes problemas de la actual España autonómica: la aparición de partidos regionalistas disgregadores y la subfinanciación de las administraciones locales que provoca endeudamiento y corrupción.
Dicho esto, tengo que también decir que al mismo tiempo estoy en desacuerdo en embarcarme en este tipo de reformas que es de preveer que serán conflictivas en este momento. Ahora, no es momento de cambiar el modelo de Estado sino de salir de la crisis. Por mucho que gentuza como Centeno (Sí, “gentuza” porqué a las cosas hay que llamarlas por su nombre) abogue por lo contrario. Me recuerda lo que paso con el primer tripartito cuando tiraron una legislatura por la borda para hacer su bodrio de “Estatut” en palabras de EPMesa:
lunes, noviembre 12, 2007
ÉLITES CATALANAS Y LLORONES
Las élites tienden a mantener sobre todas las cosas su poder. La idea clave de las mismas para analizarlas no es, precisamente, el contenido de su poder sino la perseverancia en él. Da igual bajo qué concepto sean élites, pues lo importante es que ellas buscaran mantenerse en la posición privilegiada y, si es posible, aumentar su capacidad de dirección. Y esto es independiente a los individuos concretos que las conformen. La élite es una realidad institucional y social que supera el mero factor subjetivo del que se siente partícipe o no de ella. Tal vez lo que más ha envejecido de la filosofía de Marx sea la teoría de la lucha de clases, teoría hoy ya no cierta, pero ello no es óbice para que precisamente sea cada vez más cierto que con el desarrollo de la nueva sociedad del capitalismo avanzado las élites van adquiriendo una cada vez mayor independencia y control social que desean mantener e incrementar. Y Cataluña es un buen ejemplo de ello.
Analicemos desde una perspectiva distinta al nacionalismo y su ideología los hechos acaecidos en Cataluña últimamente. Es más: seamos científicos y del mismo modo en que el entomólogo se acerca a la colmena acerquémonos, sabiendo el final de la historia por ahora, a Cataluña. Para ello centrémonos en los propios argumentos del niño malcriado y llorica: nada más y nada menos que el presidente, honorable además, de la generalidad y un jefe de, ¿averiguan?, empresarios. Ambos en muy poco espacio de tiempo han dado el argumento: desarraigo. ¡Pobres! Una España insolidaria frente a Cataluña. ¿Frente a Cataluña?, obsérvese como políticos y empresarios, élites que dudamos cojan trenes de cercanías, se transforman en Cataluña. Y claman, llorones, por el desarraigo.
Volvamos a la colmena. Lo mejor para comprender a las abejas, lejos de Mandeville, no es juzgarlas de acuerdo a lo que sea verdad o no sino de acuerdo a su propia percepción del mundo. Por ello, vamos a admitir como cierto, que no lo es en absoluto, que efectivamente Cataluña haya sido malignamente abandonada por el estado central –de tal forma que incluso el Barcelona perdió la última liga de fútbol y, no se lo van a creer, de baloncesto. Pero no solo eso: las ganó, las dos, el Madrid-. Admitamos, pues, la propuesta falsa: Cataluña ha sido abandonada por el estado frente al gran auge reconocido de construcción de nuevas autopistas y líneas férreas, incluyendo AVES, en Extremadura o en Canarias, por ejemplo. Venga, lo admitimos (como admitimos n aras de la investigación otras veces que Irak tenía armas de destrucción masivas o que era aliada de Al Qaeda o que Otegi era hombre de paz). Y ahora, a la colmena a ver a la hormiga reina, a los zánganos y al resto de las abejas que trabajan.
Empecemos por la élite política: los zánganos siempre en nuestra inocente parábola apícola. En 2003 llega al gobierno de Cataluña la autodenominada fuerza de izquierdas y catalanista -lo mejor, lo segundo: ¿se imaginan un gobierno que se autodenomine de izquierdas y españolista? ¿O uno de izquierdas y madrileñista?-. Cualquiera esperaría que ante la gravísima situación de Cataluña ninguneada malignamente por el estado central -ya saben todo el dinero va para Extremadura, Canarias o, ¡Dios mío!, a Madrid: esos vagos- los políticos de izquierdas y encima catalanistas –que debe ser doblemente de izquierdas- se dedicaran con fruición a luchar por las infraestructuras catalanas en beneficio del pueblo al que aman, aprecian y sirven. Sin embargo, lo que hicieron los políticos profesionales fue dedicarse cuatro años a luchar por un nuevo marco legal que, curiosamente, les concedía más poder a ellos mismos como políticos regionales. No obstante, alguien podría decir que lo hicieron en aras de una mejoría de la vida de los ciudadanos. Pero aquí remitámonos a los hechos: entre 2003 y 2007 la vida diaria en Barcelona, la zona más habitada de Cataluña, ha empeorado y no solo por temas coyunturales y esporádicos como pudiera ser un accidente aislado, sIno por la falta de previsión absoluta en varios frentes. Es decir, los representantes populares habían tenido ya al menos cinco años de plazo, en realidad más pues CiU no puede ser liberada de este tema, para haber solucionado el caos que ahora está presente y, sin embargo, no lo hicieron. Pero sí gastaron ese tiempo en generar una nueva legislación que concluía en un mayor poder para ellos: la elite se autoalimenta. O, en plan cuaderno de campo, anotación: el zángano trabaja para sí fundamentalmente.
Pero, ¿y la élite empresarial? Resulta claro que la elite industrial catalana ha oído la voz de alarma: se acabó el chollo de una Cataluña rica y una España pobre (Cataluña rica forjada también en la realidad de la dictadura franquista, por cierto, al igual que la riqueza del País Vasco, Navarra o Madrid). Además, ya no sólo la lucha es con Madrid, que ya la supera, sino que incluso en su pequeña ensoñación del mundo mediterráneo idílico -donde ese ya de por sí pequeño mar aún se convierte en más provinciano al empezar en Gerona y acabar en Tarragona con algún almogaver por ahí perdido- se presentan nuevas competidoras: Valencia y Andalucía. Así, la queja de la élite catalana empresarial es en realidad la queja de quien pierde poder ante la pujanza del nuevo mercado. Y del mismo modo que el fabricante de zapatos exige que no entren zapatos chinos para que paguemos más caros los zapatos españoles de la misma o peor calidad, el empresariado catalán llora al estado para mantener el estatus privilegiado que considera intrínseco, como élite que es, a su situación. O dicho más fácil: las leyes del mercado sirven para los otros (por ejemplo, para el mercado laboral donde se ofrece la chusma) pero no para nosotros que queremos ganar en los despachos gubernamentales lo que no podemos ganar en la libre competencia que exigimos a nuestros empleados.
Las élites se unen cuando su esfera de poder no entra en contradicción y se consideran complementarias. Cataluña es ahora el mejor ejemplo de esa sociología por la cual las élites se juntan para mantener, de forma exclusiva e independiente al daño que puedan causar o ya hayan causado a los habitantes de esa región, el control social. Bajo la bandera ridícula y reaccionaria de la catalanidad, ¿qué es eso?, las élites sociales han encontrado un cómodo espacio para reivindicar su posición social ante la amenaza externa: en un caso, los políticos profesionales -que no son la política- para fortalecerla; en otro, los empresarios, para mantenerla al menos. Lo triste, lo verdaderamente triste, es que para defender cono élite la piscina, que es realidad lo único que se defiende, se utilice una palabra que alguna vez, hace ya tiempo, significó algo. ¿La palabra Cataluña?, no; la palabra izquierda.
Mire, que en gran parte todo esto es más un juego de elites que de ciudadanos, lo tengo claro. de hecho, antes de redactarse el estatuto, no estaba entre las prioridades de los catalanes. De todas formas, si Cataluña lo da por bueno y el resto tb, no me meto. Que sea bueno. el problema es que el propio modelo va a seguir incentiando eternamente el debate territorial.
Los motivos son los de menos, tal y como está confeccionado el sistema, mucha gente tiene necesidad de hacerlo artificialmente.
Por eso hablo de replanteamiento. dice que este no es el momento. Puede. Estoy de acuerdo en que las prioridades son económicas, pero quizá terminen yendo de la mano. Que nade me entienda mal. No se que modelo puede funcionar ( ese tendrá que salir del consenso de todos), lo que tengo claro es que no puede estar tan sobredimensionado como el actual.
Tana, no es una cuestión de centralismo/periferia. Lo fe en su día por contraposición al modelo franquista, pero creo que hace años que ya no, y que es bueno que se dejen atrás determinadas visiones
NO creo que a solución sea el centralismo, pero si una gestión mucho más racional, y esa no pasa por simplificar estructras. A nivel personal, no tengo inconvenente en que se potencien las gestiones regionales, o provinciales, o locales ( no tienen que ser necesariamente las regionales, de hecho, usando la lógica descentralizadora, cuanto más cercana sea la gestión al ciudadano y menos alejado esté el marco de referencia, mejor). ante lo que si tengo problema es ante el despilfarro en la gestión ( el otro día lo vimos en un post). Tengo la impresión de que con la disculpa del centralismo o la falta de él, de la proximidad o la falta de ella, de las competenias o la falta de ellas,se ha creado una estructura excesiva y en muchos casos duplicadas.
A mi me da igual que se despilfarre desde Madrid o desde Vitoria. Lo que me jode es que se despilfarre, y más en estos tiempos.
En la segunda frase ” y esa NO pasa por simplificar estructuras” me sobra el NO.
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