Ayer tuve la ocasión de ver el cachito de un Mitin de esos de Rosa Díez en la tele. En él Rosa decía que los dos “grandes partidos” de España están vendidos a los nacionalistas  ¡Muy bien Rosa!. La verdad es que hasta la fecha las pocas actuaciones que he visto de la que parece perfilarse como tercera fuerza política a nivel nacional sólo se centran en el odio. El odio por ETA, el odio por los nacionalistas que nos machacan… Ese odio, Rosa, que pareces llevar dentro y que te quema como un ascua.

En realidad es normal: los dos “grandes” están llenos de corruptos, enchufados y mediocres.  De sus programas no se deriva ninguna idea innovadora, ni positiva, ni que parezca remotamente sincera para la mayoría de los españoles. El que ha sido durante años el tercero en discordia, IU, está destrozado por el mequetrefe de Llamazares, que nos ha demostrado a sus ex-votantes que no merecen la pena cuando se vendieron por completo al PSOE durante la última legislatura. Y, por cierto, de programa nada de nada, ni un camino coherente con la izquierda ni ná. Y como carisma… Gaspar… en fin.

Así que como la mayoría no vota al que le parece mejor, sino al que menos malo considera, Rosa ha visto un hueco. Un hueco que viene siendo utilizado desde los más profundos tiempos para ganarse a mucha gente: el sentimiento. Les ha dicho que son españoles y que por ello son mejores, son cojonudos. Joder, son españoles. Ideas similares han movido a las masas a la guerra, han ganado elecciones para Hitler, Mussolini. Probablemente hicieron de Cayo Mario uno de los cónsules más reelegidos de la historia de Roma, llevaron a los ingleses a un montón de guerras en el periodo Victoriano… Darle a la gente un sentimiento en torno al cual trabajar es mucho más fácil que hacerles razonar. Pensar lleva un montón de trabajo y tiempo para el que no estamos dispuestos ni preparados… Hay que recabar información, analizarla y elegir la mejor opción. Incluso si estamos predispuestos o entrenados para ello (y la mayoría no lo estamos) el esfuerzo intelectual y moral (porque a veces hay que admitir que te has equivocado) es demasiado grande. Pero cualquier mamífero siente. Es algo innato, instintivo.

Me caía bien Rosa, antes de venderse a la derecha y la intransigencia antinacionalista. No me gustan los nacionalismos, no me gusta que en España haya superpoblación de funcionarios en parte por culpa de la superposición de las competencias. Pero sobre todo no me gusta que en vez de razonar le den argumentos idiotas a la gente para explicar lo mal que va todo y lo bien que podría ir.

Creo, sin embargo, que en esta sociedad de no-pensantes que estamos construyendo, que Rosa se va a salir con el Orgullo Nacional, es un argumento fácil. Me da mucha pena porque la mejor expresión sobre el mismo se la leí a el gran Goethe: “El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien lo siente la ausencia de cualidades individuales de las que pudiera enorgullecerse”. La mayoría de las personas tienen mejores cualidades que ser español, vasco, catalán o alemán. Goethe se veía muy bien a dónde les iba a llevar el fortísimo nacionalismo alemán.