Lo peor de estar en Guatepeor es el riesgo de terminar firmando cheques al mejor postor para volver a Guatemala. Aquí hay que recordar que del Boom del ladrillo solo se han beneficiado unos pocos. Aquí hay que recordar que lo que ahora son parados, antes formaban parte de los 11 millones de mileuristas y que medio país está hipotecado de por vida gracias a ese boom del ladrillo.  Pero sobre todo hay que recordar que no se ha actuado de forma contundente sobre  NINGUNA de las variables que nos han metido en la crisis.

 Trichet le acaba de advertir a España de que debe iniciar una reforma estructural. El presidente del BCE se ha referido a la excesiva dependencia de la economía española del ladrillo, pero cuando un liberal habla de cambios estructurales…peligro. Las declaraciones del francés no me preocuparían, si no nos recordaran que España deberá adaptar su déficit al 3% en un plazo de tiempo “razonable”. La tentación de ceder a futuras presiones europeas y confundir la apuesta por un nuevo modelo con otros ajustes estructurales más clásicos está ahí, y va a ser más tangible día a día en posibles negociaciones. Me temo que cada vez vamos a oír más a menudo a este u otro presidente del BCE hablándonos de su libro.

 ¿Se necesita una reforma laboral para favorecer el nuevo modelo de zapatero?

 De esas NO. A mi no me importaría que hubiese cambios en las relaciones laborales, si el monto final del cambio no perjudicará al conjunto de los trabajadores. El problema es que aún no he oído una sola propuesta que no lo haga y que no trate de esconder un nuevo abaratamiento de la mano de obra en ese supuesto “reordenamiento del mercado laboral”.

 Se necesitan muchas reformas en este país; y es curioso ver como los liberales siempre quieren empezar por la misma. Con todo, reconozco que una de ellas puede ser la del  mercado laboral; pero no para incidir otra vez en esquemas de intensivo en mano de obra barata; porque volver sobre lo mismo va contra el propio concepto de reforma. Pueden ser lógicos los análisis que nos hablan de una discriminación hacia los trabajadores más jóvenes, pueden ser lógicos los planteamientos que acerquen a generaciones más preparadas y más acordes con la mentalidad de este modelo, a lugares ejecutivos y a los puestos de decisión en las empresas. El problema es que sigo sin ver iniciativas honestas en ese sentido y  tengo la impresión de que ni Trichet, ni la patronal, ni MAFO van por ahí. Cabrón y malpensado que es uno, oigan.