Puede que Europa vaya saliendo de la crisis, y que eso nos plantee problemas y oportunidades; pero sobre todo nos plantea la necesidad de tomar decisiones. Es evidente que si nuestros vecinos avanzan, ese avance va a verse reflejado de manera positiva en nuestras exportaciones y en el sector turístico.  El problema es que las nuevas necesidades de las locomotoras europeas y el retiro paulatino de las medidas especiales anticrisis pueden profundizar aún más las debilidades de la economía española. Y eso es muy preocupante.

 Parece que el acto sobre nuevas energías de este domingo le ha cundido bastante a los socialistas. Zapatero ha anunciado en él que se aprobará la ley de economía sostenible en el próximo consejo de ministros.

 El acontecimiento elegido por el presidente para dar la noticia va acorde con el espíritu a impulsar, pero me plantea algunos reparos. Si formara parte de la campaña de comunicación del ejecutivo, no le daría mayor importancia y aplaudiría la decisión. Si por el contrario se quiere hacer demasiado hincapié en la energías renovables como punta de lanza de este modelo, me preocuparía bastante más.

 Ya hemos dicho que en este modelo de desarrollo tiene que haber nuevas energías, pero sobre todo tiene que haber un cambio de mentalidad transversal en la forma de hacer economía del Estado y de buena parte de las empresas españolas. El valor añadido está en las nuevas tecnologías, pero la clave no deja de ser la evolución de los sectores tradicionales la capacidad que tenga el Estad para facilitar que los mismos se acoplen a una nueva forma de hacer empresa basada en el valor añadido.

 Las nuevas tecnologías o el avance hacia otro tipo de energías son una herramienta importante, pero no es el único factor en juego, ni mucho menos. Vamos a ver lo que propone Zapatero, porque ya no quedan muchas más oportunidades para marear la perdiz.

 O se coge el toro por los cuernos, o vamos a pagar los efectos de esta crisis durante muchos años. Presidente, son muchos temas.

 Empresa, modelo de desarrollo, búsqueda del valor añadido, exportaciones, banca, inversiones, coordinación con las autonomías para que el plan no sea un brindis al sol,  cambios estructurales en el Estado que facilite todo eso y que acondicione la forma de gestionar del estado a ese nuevo modelo, mentalidades mucho más ejecutivas……….muchas cosas y el tiempo pasa. Sería bueno evitar el amargo adiós al son del mariachi.

 Pd: las rosas no son un mensaje subliminal…….creo.