Según el bueno de Conde Pumpido existen 730 causas abiertas por corrupción política en España. El fiscal general del Estado se queja de la actual ley procesal y de las dificultades que le ocasiona a la fiscalía. Es cierto que el hecho de que el 1% de los cargos políticos españoles estén bajo sospecha, no significa que la corrupción sea generalizada, pero está claro que si contamos los recovecos donde la fiscalía no puede entrar y lo que sabe y no puede probar, la cosa es preocupante.

 

Quizá nuestra realidad política no sea demencial, pero estoy seguro de que es mejorable, vamos a echarle un vistazo.

A día de hoy parece lógico que la gestión tiene que estar lo más próxima posible al ciudadano. En la empresa viene a ser lo mismo; cuanto más cercana al cliente está la persona que decide más dinámica tiende a ser una empresa y mejor se adapta a las necesidades del que paga. – al menos en teoría-

 Este argumento es uno de los más usados para primar la descentralización frente al centralismo a la hora de entender la política territorial. A nivel de decisión la cosa viene a ser similar. Es evidente que existen otras sensibilidades tan respetables como las de los partidos nacionales y que en general tienden a estar presentes en la periferia.

 Para seguir con el razonamiento debemos completarlo con los conceptos de economía de escala y de ahorro en la gestión. Cuanto más centralizado sea algo, en general es más barato de gestionar, más fácil de hacerlo homogéneo y tiene menores gastos de estructura. Estamos ante varios de los argumentos más usados por los centralistas a la hora de plantear su modelo.

 ¿Cómo encajar todas estas premisas lógicas en una buena relación calidad/precio?. Si las variables se quedaran aquí, el tema sería relativamente sencillo, pero resulta que no, resulta que la cosa se complica.

 Resulta que la realidad española arroja una cuádruple esfera político/administrativa con ayuntamientos, diputaciones ( estos de elección indirecta salvo excepciones), dentro de lo administrativo y comunidades y gobierno central ( salvo las comunidades uniprovinciales que carecen de diputaciones) en el plano estrictamente político . La España asimétrica nos arroja además la peculiaridad de que cada comunidad tiene traspasada una serie de competencias distintas o de que cada diputación tiene funciones diferentes, según sea provincial, o foral. Terminamos con los casos de Canarias o Baleares que sustituyen las diputaciones por cabildos insulares. 

 Si admitimos que la descentralización atiende mejor al ciudadano, el mayor dinamismo de nuestra democracia en cuanto a gestión debería residir en los ayuntamientos….y en parte, así es. Los 8.111 ayuntamientos españoles – 4.900 con menos de 1.000 habitantes -. han protagonizado estas últimas décadas gran parte de los pelotazos y casos de corrupción urbanística de este país.  4.900 ayuntamientos para gestionar las necesidades de un 3% de la población española NO es democracia, es despilfarro.  En un municipio de 1000 habitantes es complicado que lo recaudado de para algo más para mantener la propia estructura. ¿Sigue pensando alguien que no se están matando moscas a cañonazos?.

 La cosa es sencilla de entender. El circo era sostenible mientras se miraba para otro lado en el pelotazo urbanístico. Hoy muchos municipios están endeudados y su situación empieza a ser insostenible.

 Pero esto ya lo sabíamos todos, o al menos ya lo sabían las diputaciones ya que son las encargadas de controlar y asesorar a los ayuntamientos. El cuadro se completa con la labor del tribunal de cuentas, encargado de revisar las cuentas públicas en aquellos sitios donde la competencia no esté transferida ¿Alguien cree a día de hoy que unos y otros han hecho su trabajo?.

 Parece ser que en los dos primeros niveles, la gestión es cara por tener mucha estructura e ineficiente por carecer de recursos. ¿Vamos a seguir pensando que democracia es sumar más y más cargos públicos al despilfarro o alguien va a pensar que hay que optimizar la gestión para que repercuta más y mejor en el ciudadano?.

 Entramos ahora en la esfera política.

 17 comunidades autónomas + 2 ciudades autónomas con diferentes grados de autogobierno, y un gobierno central con más o menos contenido según territorios. Total, 20 esferas diferentes de poder que se interrelacionan en estos dos últimos niveles. ¿Razón?. La descentralización, y además estoy de acuerdo. Las comunidades son las encargadas de gestionar determinadas áreas; e incluso de recaudar los impuestos según tenga o no trasferida la competencia. Además legislan.

 El problema es que se duplican cuerpos de seguridad,  competencias y las funciones de las diferentes instituciones. Por no hablar de lo más preocupante; que se multiplican por 20 los proveedores y las empresas “afines” a unos y a otros en el ámbito regional. – del ámbito local ya se encargan los 8.111 ayuntamientos y casi 70.000 representantes municipales- .

 Atendiendo a sus razones históricas es evidente que las comunidades participan de esa  idea de cercanía al ciudadano y de una contraposición al modelo franquista de centralismo. Por otro lado es difícil concebir que la convivencia democrática entre españoles hubiera sido posible sin la autonomías. ¿Pero son necesarias esas 4 esferas de gobierno? Y si lo son ¿Son necesarios los 17 parlamentos autonómicos ? – 6 de ellos pertenecientes a comunidades uniprovinciales -. Y de serlo, ¿Son necesarios 1.244 diputados regionales + 351 nacionales + un número indeterminado de representantes en las diputaciones?.

 ¿Hasta que punto no estamos confundiendo los intereses de los ciudadanos de la periferia en contraposición con Madrid, con los intereses de las elites regionales en contraposición con las madrileñas?.

 Lo digo porque creo que con todos estos elementos ( y con bastantes menos) se puede ordenar de otra manera y obtener mejores resultados…….supresiones de ayuntamientos, reducciones de estructura en las comunidades, replanteamiento del papel de las diputaciones, supresiones de algunas/ bastantes  ”autonomías no estratégicas para la convivencia”,  todo eso a la vez;  un federalismo más controlado, trasparente y racional en el gasto……..me da igual. Cualquier cosa es más eficiente que lo que tenemos; porque cuanto más opaco es algo, más sencillo es que la corrupción anide en ese algo.