En este país no sé para qué pagamos a ciertos organismos institucionales, claramente conchabados con las grandes empresas, con dinero público. O sea, no sé para qué vale la CMT (comisión del mercado de las telecomunicaciones) si todo operador existente en España hace lo que le da la gana, es peor, cuando se han tomado medidas contra alguno de ellos, lo ha hecho Europa. Y eso únicamente porque todos los agentes de un mercado como el de las telecos tienen poder suficiente para que la presión llegue a Bruselas. Actualmente mi cabreo supremo viene provocado por la última putada que me ha hecho mi actual operador móvil: Simyo.

Como estaba hasta las narices de pagar los oligopolísticos (y carísimos) precios de las tres empresas de telefonía con red propia del país, me busqué un operador alternativo: sí, soy un simio. El asunto es que los chavales tienen un precio decente y, supuéstamente, un servicio bueno. Así que me decidí a probar, mandé a paseo el miedo que me provocaba estar sin teléfono y contraté la mierda. ¡Y qué mierda! LLevo ya 15 días sin teléfono y lo que te rondaré morena. Por supuesto ya me han cobrado la gestión y los gastos de envío, pero no ha llegado nada de nada. Es de un jeta espantoso! Casi parece que lo único que quieren es dejarte sin los 10 euros que cuesta hacerse de Simyo y luego obligarte a darte de baja. Toda una estafa en toda regla y, supuestamente, legal.

Por mi parte, si tengo tiempo para ello pienso demandarles por dejarme sin línea durante un mes más todas las costas en llamadas, mi tiempo, etc. Lo malo es que estos hueputas se van a ir de rositas jodiendo a un montón de usuarios para los que su línea de móvil es un modus vivendi (léase autónomos, buscadores activos de empleo, etc). Las leyes cada día apoyan más a las multinacionales, porque un directivo de la CMT parece salir más barato que dar buen servicio… Y ésto pasa en todos los sectores en los que la concentración está expulsando a los agentes pequeños en función de los grandes. Muchas veces en detrimento del servicio por debajo de unos mínimos exigidos por ley que no hay ni por donde agarrar. Los grandes haciendo beneficios muchimillonarios y el currito medio sin el curro que él podría hacer mejorando el servicio. Esto sí que es un water de país.