foto gadafi

Alá es grande. La cosa no es que Gadafi tenga un aire al profesor Snape; ese que aterrorizaba a Harry Potter en sus clases de defensa contra las artes oscuras. De eso el pobre Snape no tiene la culpa. Lo que realmente llama la atención son las clases nocturnas que el bueno del Libio se ha cascado con señoritas de más de 1, 70 y porte de “aquesta guisa”.

 Y es que el Islam siempre ha sido comprensivo con las necesidades de sus dirigentes a la hora de catequizar feligresas. Desde aquellos harenes del sultán a esos baños de la alhambra que hacen que viajemos a épocas lejanas; muy, muy lejanas en las relaciones hombre/mujer……afortunadamente.

 Si a todo esto le sumamos la tendencia natural de su anfitrión, no es complicado entender que otras relaciones;  las libio-italianas pasen por un buen momento. ¿Sería Silvio el monaguillo en ese arrebato de religión nocturna?. Quien sabe, a veces los entresijos de la política internacional son complicados. Ay, Gadafi, Gadafi, libio de la libiería. El día que tu llegaste, grandes señales había…..religiosas, se entiende.