Las dobles varas de medir no ayudan a prestigiar la política y si algo necesita hoy la cosa pública es recuperar una sintonía con el ciudadano que ha perdido por méritos deméritos propios. Buena parte de los argumentos de Ricardo Costa eran correctos cuando insinuaba que no se iba a comer solito el marrón por haber servido a su partido; pero si pedimos en su día la dimisión de Costa y seguimos pidiendo la de Camps, hoy hay que pedir la de Diego López Garrido.

 ¿Qué no es lo mismo una cosa que otra? Si y no. En el caso de López Garrido no hay coches, trajes, bigotes y demás folclore; y desde luego todo eso es de agradecer mucho; pero un juez ha visto indicios de corrupción y ha imputado al secretario de Estado. ¿Dónde tenemos que poner el listón para exigir responsabilidades como ciudadanos?. Si lo hacemos en la imputación hemos hecho bien en pedir la dimisión de Costa y ahora debemos pedir la de López Garrido. Si hay que esperar a una condena se ha sido injusto con el valenciano.

 Ambos casos son diferentes en la forma y de diferente gravedad, pero tienen características comunes. Estoy seguro de que Diego López Garrido no se ha lucrado personalmente con nada de esto. Eso lo tengo claro, pero también tengo claro que el tema de fondo vuelve a ser el mismo. La financiación de los partidos políticos y organizaciones aledañas, y la forma de hacer política que ha venido funcionando en las últimas décadas.

 Ni Garrido, ni Costa son los máximos responsables de todo esto, pero ese no es mi problema. De hecho mi preocupación es que este tipo de cosas sigan presentándose como una cuestión de responsabilidades individuales; cuando todos sabemos que no lo son. El secretario de Estado no me cae mal y está ideológicamente mucho más cercano a mi que Costa; y precisamente por eso hay que ser estrictos a la hora de pedir responsabilidades.

 Por cierto, si algún iluminado pensaba que la corrupción se iba a quedar solo en la bancada popular tiene que empezar a replantearse cosas. Lo digo porque cundo se suelta a la bicha es complicado controlarla y mientras no se ataque el problema de fondo seguiremos viendo que la inmundicia siempre es multicolor. Claro que ese tampoco es mi problema como ciudadano. De hecho estoy encantado con que se purgue el sistema lo máximo posible y de que aquí todo el mundo se replantee cosas.