16 nov
Las dobles varas de medir no ayudan a prestigiar la política y si algo necesita hoy la cosa pública es recuperar una sintonía con el ciudadano que ha perdido por méritos deméritos propios. Buena parte de los argumentos de Ricardo Costa eran correctos cuando insinuaba que no se iba a comer solito el marrón por haber servido a su partido; pero si pedimos en su día la dimisión de Costa y seguimos pidiendo la de Camps, hoy hay que pedir la de Diego López Garrido.
¿Qué no es lo mismo una cosa que otra? Si y no. En el caso de López Garrido no hay coches, trajes, bigotes y demás folclore; y desde luego todo eso es de agradecer mucho; pero un juez ha visto indicios de corrupción y ha imputado al secretario de Estado. ¿Dónde tenemos que poner el listón para exigir responsabilidades como ciudadanos?. Si lo hacemos en la imputación hemos hecho bien en pedir la dimisión de Costa y ahora debemos pedir la de López Garrido. Si hay que esperar a una condena se ha sido injusto con el valenciano.
Ambos casos son diferentes en la forma y de diferente gravedad, pero tienen características comunes. Estoy seguro de que Diego López Garrido no se ha lucrado personalmente con nada de esto. Eso lo tengo claro, pero también tengo claro que el tema de fondo vuelve a ser el mismo. La financiación de los partidos políticos y organizaciones aledañas, y la forma de hacer política que ha venido funcionando en las últimas décadas.
Ni Garrido, ni Costa son los máximos responsables de todo esto, pero ese no es mi problema. De hecho mi preocupación es que este tipo de cosas sigan presentándose como una cuestión de responsabilidades individuales; cuando todos sabemos que no lo son. El secretario de Estado no me cae mal y está ideológicamente mucho más cercano a mi que Costa; y precisamente por eso hay que ser estrictos a la hora de pedir responsabilidades.
Por cierto, si algún iluminado pensaba que la corrupción se iba a quedar solo en la bancada popular tiene que empezar a replantearse cosas. Lo digo porque cundo se suelta a la bicha es complicado controlarla y mientras no se ataque el problema de fondo seguiremos viendo que la inmundicia siempre es multicolor. Claro que ese tampoco es mi problema como ciudadano. De hecho estoy encantado con que se purgue el sistema lo máximo posible y de que aquí todo el mundo se replantee cosas.
14 Responses for "López Garrido debe dimitir."
Me ha gustado su escrito.
Muy de acuerdo especialmente en que se ha de ser estricto con nuestros servidores públicos —para algo se supone que trabajan para nosotros— y más aún si tenemos cierta afinidad ideológica o programática con ellos. Lo contrario minaría nuestra credibilidad, desde el punto de vista práctico. Desde el punto de vista ético, bastaría con que fuésemos igual de estrictos con unos que con otros.
También especialmente de acuerdo con la idea de que como ciudadanos nos interesa que toda institución se limpie lo máximo que se pueda de elementos de actuaciones dudosas, independientemente de la organización política para la que éstos trabajen. Mejor para nosotros en cualquier caso.
Respecto a lo primero, recuerdo algo que a menudo se le achaca al activista cívico, abogado, autor y varias veces candidato a las elecciones presidenciales estadounidenses R. Nader. Se le dice que critica mucho más al Partido Demócrata que al Republicano, cuando se supone que él estaría más próximo ideológica y programáticamente al primero. Él viene a decir, resumiendo mucho, que precisamente por eso lo hace. Que a quien de verdad se debe exigir porque es el único de los dos partidos masivos que podría dar algo, sería a los Dems. Sus críticos aprovechan para decirle que es un submarino de los Reps.
Además, en el caso concreto del Sr. López Garrido, si dimite con la imputación, aumenta la presión sobre el asiento del Presidente Camps. Y su partido podría explotar eso, si nos ponemos un poco maquiavélicos.
Saludos.
estoy de acuerdo contigo surco. precisamente si se parecen a nosotros, razón de más para exigir limpieza. a mi me gusta que mi entorno esté, en dos palabras, impe- cable.
#1.
Oiga, la ultima parte de su comentario vale para un post de tácticas y estrategias. de todas formas tiene razón.
Por otro lado, la izquierda tiene que ser especialmente mirada con esos temas. Lo digo porque se supone que la pulcritud es uno de sus valores.
Nos queda el tema de fondo. Porque al final, tanto Costa como Garrido hacían lo que hacían por algo.
Hasta que no se clarifiquen las fuentes de financiación de nuestra política y se regulen, seguiremos desprestigiando el circo.
Tana:
Si se aireara en épocas expansivas de la misma manera que en épocas de crisis, quizá se hubieran cambiado las formas de hacer política.
Pues yo no lo veo claro. No se trata sólo de la cuestión de imputación o no, se trata del motivo de la imputación y el trasfondo del asunto. Por imputar, también fue imputado nuestro compañero el alcalde de Seseña, lo cual era una barbaridad (imputar al que combate la corrupción, en vez de al corrupto).
En este caso, no sólo no parece haber lucro personal, sino que parece no haber caso por ningún lado y para colmo el denunciante es un grupo ultra, cuya inquina contra Garrido deriva del apoyo a la reforma de la ley del aborto por la fundación alternativas. Decía que no hay caso porque se le acusa de financiar a una fundación a la que estuvo vinculado, pero parece que no de una manera irregular, desproporcionada ni con favoritismo, porque también desde la secretaría de estado se financia a muchas otras entidades de todo sesgo ideológico o cultural.
Vamos, que la cosa es muy diferente. Y lo digo desde mi personal antipatía por el personaje de López Garrido, conocido artista del transfuguismo.
Surco, lo de que la pulcritud es uno de sus valores es algo que se han abrrogado ellos solitos. No creo que puedan monopolizar este término. Y, créanme, no es que yo sea de derechas, precisamente. Pero es que cada vez me joden mas los decalogos morales autoreferentes, oyessss
Julián:
Quería yo que saliesen estas cosas.
Entonces. ¿Donde ponemos el listón?. Si admitimos esto, invalidamos el criterio del juez. Pero si invalidamos el criterio del juez, lo hacemos para todo.
A mi personalmente me da igual quien ponga la denuncia, lo que me parece significativo es que un juez la de por buena. ( ojo, que no estoy diciendo que los jueces estén más allá del bien y del mal…y menos en España), ….mi pregunta es esa ¿Donde ponemos el criterio?. ¿En el número de titulares que genere el asunto?. Eso tampoco vale, en general todos sabemos como va a tratar la información cada medio con un margen de error de +/- un 10%.¿En nuestra propia percepción del asunto?. No digo que no, de hecho la percepción de los asuntos es lo que condiciona nuestro voto, pero está claro que está condicionada por muchas cosas.
Si abogamos por ser objetivos y por aceptar la imputación como listón, debe dimitir. Si no, tendremos que proponer un nuevo listón. Pero para todos.
A partir de ahi viene el tema de fondo. a ese si que hay que meterle mano, porque es la clave de todo.
Asier.
Lo jodido es eso, es que los decálogos morales se han quedado en literatura, y parece que nos la trae al pairo a todos. …y a los que mas les perjudica eso es a la izquierda, que se supone que basa en la credibilidad una parte de su discurso…….en una buena parte, por eso está en crisis.
Surco, no me lleve usted la contraria!
Don Surco, yo debo compartir opinión con Julián en este caso.
Si ahora, para justificar nuestras peticiones de dimisión de Costa y Camps, empezamos a marcar raya en el punto de la imputación para pedir dimisiones podemos caer en algo peligrosísimo, que podemos ver perfectamente en este caso.
Como sabemos perfectamente en este país la justicia esta politizada, pero no solo por parte de los jueces si no que existe una politización social en la que algunos consideran que se puede usar la justicia para realizar una batalla ideológica o política.
Desde que salió el tema Gürtel los medios conservadores y muchas “asociaciones” como esta fueron a la busca de un alto cargo socialista para extender la mancha de aceite y así desfocalizar la corrupción. Lo que se pretendía, en cierta manera, era esa sensación de “todos son iguales”, que desde filas conservadoras consideraban positivas para sus intereses.
En este punto se puede situar el caso Matsa y este mismo. El PP se podía haber conformado con esos infinitos casos de corrupción locales, pero buscaban a un “jefazo”.
En este punto ya estamos metidos: Se buscan casos de corrupción, se denuncia a troche y moche, y obviamente, cuando topas con un juez de los tuyos la querella pasa, por lo menos en primera ronda.
Si, además de esto, institucionalizamos el hecho de que el imputado en primer término debe dimitir y asumir responsabilidades políticas, provocaremos una catarata de denuncias de unos contra otros que nos llevará a convertir a los tibunales en un arma más para este politiqueo cutre y casposo que vive este país.
Entonces, ¿Por qué Camps sí y López Garrido no? Por varias razones: Presencia de la fiscalía, enlace con un caso de corrupción a gran escala, pruebas y grabaciones que demuestran los hechos. En el caso de garrido es una asociación que usa los tribunales quien hace la denuncia, es un hecho que no parece difícilmente demostrable, las explicaciones parecen coherentes, etc.
Por eso opinio que hay que conocer el caso de esta subvención, ver si realmente aún era patrono de esa fundación y, en el momento los hechos demuestren que hizo algo inconveniente, pedirle responsabilidades políticas.
Hacer lo contrario nos puede llevar a una espiral de asociaciones aprovechándose de los tribunales, jueces dispuestos a abrir unos casos u otros por servilismo y un desprestigio de la justicia aún mayor que el que existe ya.
Pedro, este es justo el debate que quería que saliese.
Recuerdo que en el 96 también se habló de que se estaba ” judicializando la política”.
Estoy de acuerdo con ud en que la justicia no es bandera de nada en este país, pero si la puenteamos, lo que estamos diciendo es que un político debe dimitir o no, en base a ese sentido común queud indica. A priori, estoy de acuerdo. Pero la suma de esos sentidos comunes es la opinión pública y esa es manipulable ( tanto o más que la justicia)……y ojo, tiene ud razón, esa va a ser justo la manera de proceder. Si los medios consiguen que el caso López Garrido cuaje en la opinión pública, dimitirá, si no, no lo hará.
Yo lo enfocaría de otra manera. Mi pregunta es ¿Por qué es tan trágico dimitir en este país?. ¿Por que es tan trágico decir: Señores soy inocente, pero dimito y cuando todo quede claro, vuelvo a la vida pública?.
Claro que estoy de acuerdo en que el PP lo que busca es desgaste, pero lo importante es si hay sospecha o no. De haberla, se dimite por honestdad dejando claro que se es inocente y se regresa cuando no haya duda en ese servidor público.
Personalmente lo veo así. Porque lo contrario genera precisamente esa visión de que todos los políticos son iguales.
Vamos a ver si consigo explicarme. siempre pensamos desde la óptica del partido o del político. Pobre Psoe o pobre PP, su rival quiere desgastarlo. Pobre Garrido, le están atacando. Mi planteamiento es ¿Que hay de la óptica del ciudadano?. ¿Por que tiene que ver a un servidos público imputado por un juez?.
Retiro, sustitución por alguien sin sombre de duda, demostración de limpieza y vuelta al ruedo político. esa tendría que serla lógica automática y de ser así, la corrupción desgastaría mucho menos a la política.
claro que luego está el otro tema. el de la financiación. A ese hay que meterle mano ya.
Surco, quizá en un país más digamos avanzado y civilizado que este el proceder que indica sería el correcto. Un político debería dimitir si se le imputa corrupción, el juez debería tener cuidado de ser los suficientemente serio y las asociaciones cívicas deberían trabajar en pos de la vigilancia democrática sin prejuicios.
Pero vivimos en un país con partidos corruptos, jueces tendenciosos que sirven a los partidos, asociaciones que son el refugio de todos los fanáticos que no tienen expresión en la vida pública y, lo peor de todo, en un país donde la ciudadanía es tolerante con la corrupción.
En este entorno, en mi opinión, necesitamos un moralización de la vida pública y una ética ciudadana de la que carecemos. Ésta se podría generar cuando un partido con casos de corrupción actua con contundencia y pide persón público.
Pero en este país en lugar de eso lo que se hace es movilizar a los adeptos para ver si encontramos más de los otros para que tape lo nuestro, no se hace dimitir a la gente, no se pide perdón y se permite a los voceros políticos que siembren mierda sobre los otros por interés.
Creo que si entramos en la pulcritud más absoluta será justo bailar el son que esos que no quieren pulcritud están tocando.
De todos modos aunque no esté de acuerdo, hoy, con la dimisión de López Garrido, si pasan unos días y las informaciones confirman lo que el juez quiere investigar, si realmente tomó alguna decisión, votó o algo parecido en esa subvención, entonces cambiaré mi opinión, y pasaré a pedir la dimisión de Garrido.
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