29 oct
Tengo que contaros la historia de 3 colegas. Es larga, lo siento; pero es ligera y creo que merece la pena. Eran muy amigos hasta que decidieron meterse en esto de la empresa y empezaron las discusiones. Los 3 querían hacer lo mismo, habían tenido una visión y estaban obsesionados con una idea. Los tres tenían claro que iban a montar una empresa de orinales a pedales para expandirse por todo el mundo, pero a medida que iban perfilando el proyecto, cada vez era más evidente que había muchas discrepancias. Definitivamente tenían formas diferentes de entender la futura empresa. Como no podía ser de otra manera, terminaron rompiendo antes de empezar y constituyeron 3 empresas.
Paco era un tío listo. Empezó fabricando 100 orinales a pedales y puso un puesto en el rastro. Hizo algo de publicidad – era bueno en los slogans – y colocó un luminoso en la entrada de su chiringuito. Un mes mas tarde no había vendido ningún orinal a pedales.
No puede ser, dijo Paco, creo que el problema es que la gente no comprende la utilidad de los orinales a pedales. Dicho y hecho. Paco se puso a explicar las utilidades de su producto a todo el que pasaba por su puesto. Dos meses después no había vendido ningún orinal, y notaba que la gente evitaba pasar por delante del escaparate.
La clave tiene que ser otra. Un día observó que al final de la calle un comercial se hinchaba a vender sandías. Al fin lo había entendido. Paco vendió su quiosco y compró otro nuevo junto al vendedor de sandías para vender y explicar su producto en un lugar mejor. Hizo publicidad a lo bestia y fabricó 500 orinales a pedales más para que se viesen desde muy lejos. Tres meses después no había vendido nada y el vendedor de sandías se había ido a otro sitio. Desde entonces no le saluda.
Dos semanas antes de cerrar y arruinarse vendió su primer orinal a pedales. Le hizo ilusión, pero no pudo evitar pensar eso de “ a buenas horas”. Días más tarde consiguió vender otro. Ese mismo día por la tarde, otro más. No volvió a hacer caja hasta el último día. Esa mañana triste, Paco abrió sabiendo que era su última jornada de trabajo. Al rato pasó cerca de su puesto el primer cliente que tuvo su negocio días atrás. Paco le saludó de lejos, y dijo para sí. Ahí va un tío que sabe diferenciar lo bueno. Poco después echó la persiana definitivamente.
Hace dos días me estuve tomando un café con Andrés. Andrés era el dueño de la segunda empresa y no pude evitar preguntarle por el tema. ¿Qué tal los orinales a pedales?. Andrés sonrió. La verdad es que me va muy bien. Hizo una pausa y empezó a reírse abiertamente. ……recuperó el aliento y continuó. Hay que joderse lo rara que es la vida, cuando estaba a punto de cerrar y convencido de que aquello era invendible, vendí dos. Uno por la mañana y otro por la tarde. Poco después vi a mi primer cliente y le pregunté. ¿Qué tal con tu orinal a pedales?. Genial, contestó, es lo que más llama la atención del bar.
¿Del bar?.
Sí, tengo un bar de moda y lo compré por decoración, y además deberías hacerme descuento en mi próxima compra, porque por la tarde lo vio otro hostelero y vino a comprar uno.
Joder, me dejó helado. Creeme Surco que empecé a pensar sobre aquello. A la mañana siguiente no abrí, hice un catálogo y salí a pasearme por los bares ofreciendo el producto. Vendí 7.
¿7? Le pregunté.
Sí, y a partir de ahí empecé a hacerlos de diferentes colores a juego con las decoraciones, hice diversos tamaños y comencé a vender más, no demasiado, pero sí para cubrir gastos.
Coño, algo es algo, le dije.
Aquí no pudo evitar que el orgullo se le viera en la mirada; se había calentado. Y eso no es todo. Como me pareció original, estuve varios días pensando como podía ir por delante de mis clientes. Le hice un agujero a los orinales y articulé un mecanismo por el cual fuese echando el líquido a medida que se pedaleaba.
Joder. ¿Y te fue bien?
¿Bien?. Fue la locura. Durante 3 años, la gente joven en el país no decía que se iba de copas, en argot, irse de fiesta era salir a pedalear….y claro, me hinché….aunque al tiempo pasó la moda.
¿Y que hiciste?
Dos cosas. Al primer síntoma de que se acababa el chollo, hice varios estudios de mercado y monté un museo del orinal que fue un éxito, empaqueté el servicio y se lo vendí como visita a varias agencias de viaje. Joder, hubo meses que ganaba más dinero con las entradas que con los orinales.
Aquí ya no pude evitarlo, llevaba un rato aguantándome y me empecé a descojonar.
¿Te ríes?, pues espera que te cuento el resto. En el museo conocí a un tío que controlaba de tecnología y lanzamos un orinal con ordenador infantil incorporado. En China y Japón hizo furor, los críos podían aprender jugando, y ya no lloraban cuando les sentaban en el trono. Luego el producto se fue expandiendo y ahí estamos, sigo con el museo y con los orinales y he conseguido llegar a un público objetivo muy variado sin perder el espíritu del negocio.
¡Joder con los orinales!. Oye, ¿Y como le va a Luisfer. Ese también montó su empresa?,¿No?, un día tengo que pasar a verle.
Andrés hizo una pausa y comentó algo apenado. No creo que te reciba.
No jodas, si me llevaba de cojones con él.
Ya pero es que ahora juega en otra liga. Es un magnate de las armas nucleares y uno de los tíos más ricos del país.
¿Luisfer?.¡Venga ya! Pero si era pacifista.
Eso era antes. ¿Ya sabes que el tío era un lince?. – asentí- . Empezó con los orinales, aprovechó el tema de la moda y paralelamente hizo varios estudios de opinión internacionales hasta que inventó una taza portátil que te daba calambre en los cataplines si estabas más de 5 minutos sentado en ella.
¿Anda ya? ¿Y a quien le vendió eso?.
También, en China y en Japón. De esa manera los empleados no perdían tiempo yendo al baño y la empresa controlaba cuanto tardaban. Vamos que tenía cantidad de público objetivo.
Joder….
…Andrés continuó. A partir de ahí, todo para arriba. Buenos contactos, mucha visión estratégica y un marketing impecable; ¿Ya sabes como era Andrés?. Aprovechó el retardador de la taza e inventó un aparato que cerraba herméticamente las empresas hasta la hora de salida de los empleados, para que no se escaquearan echando el piti; lo patentó, se asoció con varios bancos y multinacionales y se expandió por todo el mundo.
La madre que lo parió.
Luego empezó con los temporizadores de bombas y ahora está con el tema nuclear, aunque ha diversificado en otros cien mil negocios paralelos. Cena con Obama 1 vez al mes….por cierto, como mantengo cierta relación con su secretaria, justo el otro día me vendió su excedente original de orinales para liquidarlos.
Terminé el café, nos despedimos y me alejé pensando en como podía usar todo aquello para escribir un post en mileurismo.
Un amigo mío que es muy listo me ha dicho que en algunos casos lo que les pasa a estas empresas puede equipararse con algunos partidos políticos de izquierda. Pero el segundo caso, ese en el que Andrés sigue fiel al espíritu de su producto, pregunta a la gente, lo adapta al mercado, innova, e idea nuevas formas de venderlo acordes con la sociedad, no me casa con ninguno. ¿Y a ti?.
Podemos aprovechar el cuento para hacer algunas preguntas.
1) ¿Por qué creeis que cierra Paco?¿En que puntos ha fallado?¿Qué tendría que haber hecho?.
2) ¿Cómo evoluciona Andrés?¿Qué claves usa para avanzar en su negocio?¿Se orienta al cliente?¿Conserva la idea de su negocio?¿Usa estrategia empresarial? ¿Tiene en cuanta al mercado?
3) ¿Y Luisfer?, ha triunfado. ¿Tiene cuenta el marketing?, ¿Usa estrategia empresarial?¿Conserva la idea de su negocio?
29 oct
Ayer no vi 59 segundos. Me gustaría decir que es porque tenía algo mejor que hacer, pero lo cierto es que se me olvidó y me quedé dormido. ¿Quién sabe?. Quizá ayer tuve algo mejor que hacer y mi subconsciente me avisó de la mejor manera que conoce.
Los sindicatos no descartan movilizaciones contra la patronal. El asunto principal son los convenios colectivos, pero tanto Toxo como Méndez amplían el discurso y hablan de la necesidad de negociar con la empresa los elementos necesarios para ese cambio de mentalidad empresarial. Hace meses que escribimos un post comentando que los sindicatos deberían tomar cartas en el asunto. La empresa es propiedad del accionista, pero también existe una responsabilidad social de la misma con sus actores. Cuando una empresa no afronta sus obligaciones estratégicas o prima el beneficio a corto sobre el beneficio a largo está poniendo en riesgo puestos de trabajo. Es bueno que los sindicatos se planteen este tipo de cosas, pero también es bueno que las contextualicen adecuadamente.
Los cambios necesarios en las organizaciones empresariales y las estrategias válidas para añadir valor en los procesos y actividades de las empresas, son largos, complejos y multidireccionales. Pasan por acciones en muchos campos y áreas. Está bien que los sindicatos le recuerden a la patronal su responsabilidad en el actual modelo de desarrollo. También está bien la disposición sindical a ese cambio, pero guste o no, el estado tiene un papel fundamental como impulsor, porque para hacer todo eso se necesita estímulo, organización, mucha formación y dinero.
Los empresarios – evidentemente no todos -, han sido responsables de que la gran mayoría de las empresas se empeñen en nadar en aguas rojas; pero también es cierto que desde el Estado ni se ha ayudado al cambio, ni se ha facilitado la inversión productiva. Esto es un trabajo común, y si se quiere ir más allá de los discursos tenemos que remangarnos todos.