Cuando un observatorio internacional nos señala con los índices de corrupción más altos del primer mundo, por algo será. Creo firmemente que el eslabón maldito está en la política: políticos que son o están corruptos. ¿Cual es la diferencia? Se preguntará el gentil lector. A mi modo de ver, el problema es que el político que no es corrupto (no tiene metidas las manos en los provechosos tejemanejes que todos le sospechamos a un politicastro amoral cualquiera), está corrupto por los años de no pasar penurias económicas, de cobrar un sueldo estupendo y, en general, de hacer a su antojo sin que nadie le pida resultados ni responsabilidades. Es más, está corrupto por el hecho de que en su sueldo, su coche oficial, sus dietas, etc. él no ha invertido ni dinero ni sudor.

Para ejemplo tenemos el Congreso del Deporte que se celebra en el pabellón de los deportes de La Casilla, en Bilbao.  Para celebrar dicho Congreso, cierran el pabellón de los deportes al usuario medio (Yo, por ejemplo) y se reúnen los gerifaltes y mandamases del deporte.  Parece una paradoja que para celebrar el día del deporte cierren el pabellón a los usuarios, pero así funciona la corrupción. Parece una paradoja, también, que en lugar de dar una comida popular a base de una dieta equilibrada y barata, los gerifaltes se premien a sí mismos con un atlético Moet y unos deportivos percebes entre otras cosas (porque el ágape salió a unos “95 euros por comensal” según la diputada de cultura).  Pero lo que sí que no tiene nombre es que los responsables de el evento, me da igual en esta época de crisis que en ninguna otra, salgan de rositas pidiendo perdón y diciendo que “fue un error”. A tomar por culo el “error”. En cualquier pyme en la que el responsable de compras líe una de esas se le pone de patitas en la calle.  Pero así funciona la corrupción. Yo me quedaría contento si les fueran sustraídos los 35000 euritos del ágape a los susodichos para pagar. El problema no es la jeta de los responsables del Congreso del Deporte, sino que esto pasa a diario en casi todos los ámbitos del derroche público. Porque cuando se paga a escote no pasa nada, excepto que pagamos todos menos ellos.

Por cierto que añado una bonita foto del máximo responsable del Instituto municipal de Deportes de Bilbao (el de la izquierda)  para que se vea que es un tipo que entiende de deporte como salud: lo más saludable, unos percebes enfrente del partido de la tele.

Máximo responsable del Instituto Municipal de Deportes de Bilbao con el alcalde.

El máximo responsable del Instituto Municipal de Deportes de Bilbao con el alcalde.