Hay momentos en los que la película no es intimista, es onanista. El director elige una época apasionante en un escenario  difícil de tratar, pero con enormes posibilidades. Una apuesta valiente e innovadora porque no recuerdo ningún film en el que se trate este periodo desde una perspectiva social tan evidente y realista. Si a esto le añadimos la propia vida de la protagonista, Amenabar ha perdido la oportunidad de hacer una obra maestra tan transgresora como lo fue el propio periodo histórico.   El trasfondo es una Roma en crisis que intenta sobrevivir tras la unión temporal del emperador Teodosio y su posterior separación definitiva. Decadencia y  cristianismo van de la mano y terminan calando con fuerza en las capas sociales mas bajas hasta forzar poco a poco a los notables a asumir el nuevo estado de las cosas.

 El drama que supuso el paso del politeísmo a un monoteísmo fanático, capaz de marcar normas de moralidad en la vida privada de la gente , tendría que alcanzar elementos asfixiantes en contraposición al pensamiento greco – romano. Sin embargo,  el reto de sintetizar todo eso termina ahogando una película que se pierde en apuntes secundarios muy vagos, sin conseguir hilvanar una trama principal efectiva.

 La película no llega a conectar con el espectador y termina dando vueltas constantemente sobre  si misma. Si ya has dejado clara la coyuntura y la pasión por la ciencia de la protagonista es innecesario recalcarlo todo con continuos monólogos filosófico- científicos que terminan aburriendo. Una magnífica idea mal ejecutada en su trama y sin interpretaciones notables, que no termina de salvar la excelente puesta en escena. No transmite….y es una pena.