La verdad es que al principio me ha sorprendido el Nobel de Obama. No me encajaba en ninguno de los subtipos que suelen recibir el galardón. Ni Obama es Martín Luther King o Mandela, ni es tan cabrón como Kissinger y todo el mundo sabe que en esta vida, la falta de definición  es veneno para que te den un premio.

 ¿Ha inaugurado Obama un nuevo subtipo a tener en cuenta a partir de hoy?. La verdad es que he estado media tarde creyéndolo. Es innegable que las intenciones del presidente son buenas y que procesos como el desmantelamiento de Guantánamo, el reconocimiento de las ONGs abortistas, el acercamiento al Islam o el debate sobre la sanidad pública en EEUU, merecerían tal galardón de ser culminados con éxito. El problema es que hasta que un proyecto no cuaja es literatura, y existe otro tipo de premios mas adecuados para reconocer ese bagaje.

 Debemos admitir el mérito del presidente al idear todo un subtipo de Nóbeles de la paz basados en las intenciones de novela. O al menos eso creía yo hasta que me he acordado de Rigoberta Menchú. En fin, espero que el premio le ayude a materializar sus proyectos.