Como ya dijimos aquí, el gobierno ha metido la tijera al I+D de este país. La ministra Garmendia dice que el recorte no va a suponer la disminución de becas, ni el abandono de la apuesta que el ejecutivo quiere hacer por la investigación española.

 Personalmente creo que un recorte del 4% en el I+D Civil ( + un 22% en el militar) no es significativo numéricamente hablando y el día a día de nuestros investigadores no va a cambiar demasiado. Pero es que ese es justo el problema.

tijeras

No se puede adoptar un discurso central basado en un cambio de modelo productivo y acto seguido sostener que la plasmación de todo eso es que la vida siga igual. España tiene un retraso de décadas en estos menesteres y de casi medio siglo en lo referente a integración de la investigación en el mundo de la empresa. 

 Las causas son diversas. Hay pocas empresas en el país que realmente compitan en sectores de alto valor añadido, pero también son contadas las empresas que actúan en sectores tradicionales de cara a ese alto valor añadido. La solución no es subvencionar mas Zeltias – que también- sino integrar los avances en sectores mas tradicionales que a día de hoy están agobiados por su falta de diferenciación, y plantearse que el país no tiene presencia significativa en actividades como aeroespacial, automovilista o farmacéutica….que sean actividades con altas barreras de entrada no puede ser eternamente la disculpa del tonto.

 Es cierto que ha habido algunos cambios en los últimos años. Pero también es cierto que el empresario y la universidad siguen hablando idiomas distintos. A los segundos les cuesta encauzar su labor visualizando el mercado y los primeros siguen arrimándose a universidades y centros tecnológicos con esa mentalidad cortoplacista y escasamente continuista del “ A ver si saco tajada, consigo diferenciarme y me ahorro la mano de obra necesaria para ello”…..y eso es común en muchas empresas.

 La realidad  es que este panorama suele dejar insatisfechos a unos y a otros y convierte a muchos de esos centros de investigaciones tecnológicas en una forma de captar subvenciones no demasiado efectiva a la hora de generar resultados. Los frutos de la investigación son lentos y la labor del estado tiene que ser la de implicar de verdad a todos los actores, porque el sistema actual basado en becas y en un escaso compromiso por parte del empresario no termina de avanzar al ritmo correcto.

 Ese es el reto. Disminuir poco a poco la lógica becaria y  lograr que las empresas y el propio Estado comprendan la importancia del valor añadido y la necesidad de implicarse económicamente en ese viaje. Para eso, la formación a sus cuadros directivos para ese cambio de mentalidad es esencial, porque el I+D también atañe a la organización empresarial……y todo eso vuelve a costar dinero. ¿Responden estos presupuestos a la magnitud de lo que queda por hacer?. Desde luego NO. Si a eso le sumamos la necesidad de internacionalización de la empresa, la integración de mano de obra realmente cualificada y la inversión necesaria para que España avance como imagen de marca, los guarismos se multiplican. Al menos en mi cabeza, puede que el gobierno consiga la fórmula para hacerlo mas baratito o espere a ver si otro país lo implementa para ver como le va.