Ya lo decía Fray Bernardo de Sunsunilla en uno de sus famosos sermones: “la vida es como los zapatos, su durabilidad depende de los caminos por los que has andado”. El sí de Irlanda al tratado de Lisboa avala el europeismo y  terminará por allanar el camino en países como Polonia o Chequia.

 El avance de esta Europa de los estados parece ampararse en el terror a quedarse fuera y asumir el riesgo de aislamiento en un panorama internacional muy complicado por la crisis. La Unión Europea está canalizando ese miedo a corto plazo.

 Siempre he sido tan europeista, como crítico con esta Europa. El proceso Irlandés y esa obsesión de hacer la misma pregunta machaconamente hasta que se cumplan tus deseos es un buen resumen del juego en Bruselas. Sea como fuere el proyecto parece avanzar a corto plazo, pero las circunstancias en las que se ha producido dejan algo claro. El sí de algunos países de Europa tiene regusto a matrimonio de conveniencia y como en todos esos saraos, si sale mal no solo te divorcias, sino que es posible que no quieras volver a ver a tu ex esposa….Delicado asunto, porque para que salga bien, algunos van a tener que ser muy generosos a la hora de compartir su dote.