No tengo ni idea de si este Basagoiti desciende de otro que un día me dio clase en una escuela de negocios. Lo cierto es que de ser así, el presidente del PP en Euskadi no es el único poco ortodoxo de la familia. Como uno tiene cierta predisposición hacia lo atípico, por aquello de que el síntoma siempre te permite investigar la causa….y por otros motivos más obvios,  no puedo evitar dedicarle este post al bueno de Antonio.

 Las declaraciones son conocidas y enlazan con el debate sobre el blindaje del concierto económico vasco. Tal y como se vive la situación política en Euskadi, el PSE necesita cerrar este tema por 2 motivos. El primero, porque tiene la oportunidad de demostrarle al ciudadano que  en ciertos puntos es capaz de defender los intereses comunitarios igual que lo haría el PNV;  la necesidad de desmentir el argumento jeltzale que pone en duda su independencia respecto a Madrid pulula en el ambiente . El segundo entronca con la coyuntura nacional y los ya famosos presupuestos de 2010.   El discurso de Patxi López entra dentro de la lógica que el PSE ha llevado en Euskadi en determinados momentos y que ha abandonado en otros, condicionado por el PP. Hasta ahí, la cosa puede ser  razonable. ¿Pero que pinta Basagoiti en todo esto?.

 Independientemente de la necesidad o no de ese guión por parte del gobierno autonómico, el presidente del PP vasco está diciendo que no renuncia a ser lehendakari en un futuro, que quiere romper el techo político de Mayor Oreja  y que para ello está dispuesto a pescar en nuevos caladeros. Las declaraciones de Basagoiti no son irreflexivas, aunque vayan contra la política tradicional del PP y puedan matizar mucho la estrategia de los conservadores de conseguir voto en Madrid gracias al país vasco. De momento Basagoti ha insinuado que no quiere que eso siga pasando al precio de ser un partido sin posibilidad real de poder en Euskadi. Ahora nos queda por averiguar si es  una bravata o si será capaz de negociar algo a nivel interno. Sería curioso, porque si esta nueva línea toma peso, se empezarían a mezclar algunas fichas mas del juego y el panorama general cambiaría bastante. Quizá eso de ver un nuevo proceso de paz que implique a todas las fuerzas políticas en Madrid y Vitoria no sea del todo descabellado. Hoy lo sigue siendo y la sombra de UpyD cada día es mas alargada. En un futuro. ¿Quién sabe?.