30 sep
No voy a referirme otra vez a los presupuestos desde el punto de vista económico. En lo referente a la subida de impuestos ya lo he hecho aquí y aquí; y como lo planteado va en la misma línea – aunque algo más descafeinado -, ambos artículos me parecen válidos a día de hoy. Sobre el resto de los presupuestos tampoco voy a objetar demasiado porque es innegable que es en esa subida donde radica la madre del cordero y porque no me van a dejar la podadera de Ockham.
En lo político tengo la sensación de que con estos presupuestos, Zapatero tira por la línea del medio, rifa el balón al centro del área y espera a vascular en función del delantero que quiera rematarlo. Este gobierno socialista se ha caracterizado por encomendarse desde el primer día a un juego parlamentario que ahora se le puede volver en contra.
Tal y como anda el patio, parece que el PNV es el que mas predisposición muestra al cambalache. Creo que un acercamiento a los Jeltzales en Euskadi es necesario independientemente de los presupuestos. La diversidad es un terreno en el que los socialistas se han movido siempre bien, y que demanda la gran mayoría de la sociedad vasca. ¿Riesgo?. Ya hemos hablado de ello. El desgaste en Madrid, que será mayor cuanto menos apoyo se tenga del PP en esta apertura. Una vez afrontado el riesgo nos queda lo temerario. Si Zapatero aprueba unos presupuestos generales en esta línea, va a tener difícil el aval por la izquierda y corre el riesgo de atentar contra la línea política que le ha llevado a Moncloa. Llegado a este punto, la aritmética parlamentaria sería lo de menos.
Visto el panorama, el gobierno se debate entre las presiones europeas para moderar el déficit, la necesidad de recaudar, los problemas económicos y políticos de cómo hacerlo y la necesidad de apoyos parlamentarios. Si Zapatero certifica el viaje hacia al centro, tiene que tener claro que no se pone en contra a los sindicatos, porque si no estará dinamitando los apoyos naturales de su propio gobierno. Desconozco la fórmula final, pero el presidente no puede permitirse eso y no creo que esté tan loco como para pretenderlo.
Con todos estos condicionantes va a ser difícil que Zapatero contente a todo el mundo y que no haya consecuencias en la situación política global; porque a estas alturas el debate implícito va mucho mas allá que el de unos presupuestos generales del estado.