Hay una cosa que tenemos  que reconocerle al presidente. Si se está gestando un nuevo orden internacional, Zapatero está bien posicionado. La apuesta de Obama por abrir el abanico a la hora de tomar decisiones certifica dos tendencias claras. La primera es el reconocimiento implícito de que EEUU no puede seguir tirando sola del mundo y la segunda es que el juego de equilibrios actual tiende a matizarse. El G8 está cediendo presencia en favor del G20.Un mundo más plural y con mayor vocación global, pero sobre las mismas bases en las que se editaba el anterior .Quizá esa tendencia internacional que parecen tener todos los presidentes a partir de su segundo mandato haya encontrado la coyuntura adecuada para ser fructífera. ¿Quizá?. Quien sabe, todo sigue dependiendo de si la apuesta de Obama y su propia figura terminan cuajando.

 El americano no puede ayudar demasiado a Zapatero de la forma que él espera. España no es un país que plasme de forma decisiva en intención de voto los avances internacionales; pero lo cierto es que ha sido desde el G20 desde donde se han articulado las medidas anticrisis y desde donde se ha propuesto un leve reparto de poderes políticos en el ámbito económico. Así que tal vez la obsesión del presidente por el posado y revelado termine ayudándonos a largo plazo. Al ampliar el peso de las economías emergentes en el FMI, Obama se anticipa y reconoce una realidad. Si se espera que China, India, o Brasil ayuden a empujar es lógico que sus esfuerzos se tengan en cuenta. En un mundo cada día mas pequeño, resistirse a reconocer que los equilibrios cambian es la forma mas directa de quedarte fuera de juego. Sobre el terreno, Pittsburgh sigue teniendo dificultades a la hora de plasmar medidas que vayan mucho mas allá de lo simbólico. Entre lo destacado, la persistencia en seguir manteniendo las ayudas estatales a la economía, un nuevo brindis al sol con los salarios de algunos directivos y otro tirón de orejas al tan temido proteccionismo.

 Con todo – poco o mucho- , lo cierto es que la popularidad de Obama no pasa por su mejor momento en USA y que de su estrella depende el futuro de su planteamiento. José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho su apuesta. Si sale bien, será el país el que puede que se beneficie y Moises quien no vea la tierra prometida como presidente. Si sale mal veremos como algunos empezarán a descolgarse del carro. El asalto decisivo va a producirse cuando el diferente ritmo y necesidades de unos países y otros genere tensiones. No queda demasiado para eso, y ese mismo debate también terminará afectando a la UE.