Si ha sido así, a mi como ciudadano no me gusta que el presidente del gobierno se lleve a su familia a New York con cargo al erario público. No voy a usar el recurso fácil de insinuar que el ciudadano no tiene por qué pagarle las vacaciones a nadie, porque puede que estrechar lazos familiares con Obama beneficie al país y porque creo que una sucesión de viajes oficiales no son la juerga ideal para ningún adolescente. No voy a caer en eso, pero lo pienso; y como lo pienso, espero que no haya sido así.

 

Una vez en New York,  entiendo que un periodista quiera sacar en portada la foto de Obama con la familia Zapatero. Guste o no, eso es noticia y se supone que la prensa se dedica a informar. ¿Choca eso con el derecho a la intimidad del menor?. Si los padres lo deciden así, si. Zapatero padre tiene todo el derecho del mundo a pedir que esa foto no se publique y la obligación de reflexionar sobre las decisiones que ha tomado para que se produzca. Si generas polémica con un viaje desde el principio y lo rematas con un retrato de familia en el que incluyes a tus dos hijas desconocidas, el sentido común te dice que esas fotos van a llegar a España. Por mucho que hayas dicho que no te gusta la idea y por mucho que me desagrade ese tipo de periodismo.

 

Si el presidente no ha sido capaz de prever eso, va a ser complicado pedirle mayor previsión para otras cosas y eso me preocupa. Como prefiero no creérmelo, quiero pensar que toda esta polémica va destinada a centrear la atención nacional en la agenda internacional de Zapatero o que ha sido tan inocente como para pensar que la prensa le iba a hacer caso. Ninguna de las tres opciones me encandila demasiado, aunque tengo que reconocer que unas son mejores que otras desde el plano humano y  político. No voy a entrar en la indumentaria de las hijas de Zapatero, ni en su apariencia física, porque ni me parecen alarmantes, ni creo que sea un tema que aporte nada. Solo apunto que de entrada prefiero a los que van buscando su propio camino, aunque zigzagueen,  que a los que no se plantean que hay mas caminos que los de la homogeneidad y la supuesta “normalidad”.